Coyote urbano y elefante en duelo marcan el concurso Fotógrafo de Vida Silvestre 2026

Imagen: BBC Mundo
Las imágenes ganadoras del concurso Fotógrafo de Vida Silvestre del Año 2026 revelan la crudeza y la belleza del mundo natural, desde un coyote urbano hasta un elefante junto a una cría muerta. El certamen premió trabajos de participantes de distintas edades y categorías, incluyendo fotoperiodismo.
El concurso Fotógrafo de Vida Silvestre del Año 2026 volvió a demostrar que la naturaleza no solo se observa: también golpea, incomoda y conmueve. Entre las imágenes premiadas destacan la de un coyote en un entorno urbano y la de un elefante cargando a una cría muerta, dos escenas que condensan en un solo cuadro la tensión entre supervivencia, pérdida y convivencia con el ser humano.
Según informó BBC Mundo, las fotografías ganadoras abarcan categorías tan amplias como menores de 10 años, jóvenes, adultos y fotoperiodismo, lo que refuerza el alcance global del certamen y su capacidad para conectar públicos muy distintos con una misma preocupación: el estado del mundo natural. Más allá del valor estético, estas imágenes funcionan como documentos visuales de una época en la que los límites entre vida silvestre y actividad humana son cada vez más difusos.
El impacto de este tipo de concurso va más allá del aplauso a la técnica. En tiempos de crisis climática, pérdida de hábitats y expansión urbana, una foto puede hacer más por la conciencia pública que muchos informes técnicos. Un coyote caminando entre edificios no es solo una postal llamativa: es una señal de cómo la fauna se adapta —o es empujada a adaptarse— a ciudades que avanzan sobre su territorio. Y un elefante junto a una cría muerta no es solo una escena poderosa; es un recordatorio del costo emocional y ecológico que deja la destrucción de ecosistemas.
Que el certamen premie desde fotógrafos infantiles hasta trabajos de fotoperiodismo también dice mucho del momento actual. La conservación ya no es un asunto reservado a científicos o activistas: se ha convertido en una conversación pública que atraviesa generaciones. Y ahí está la utilidad de este tipo de reconocimientos: obligan a mirar de frente lo que muchas veces preferimos ignorar. Las imágenes ganadoras no solo capturan animales; capturan el estado del planeta y, de paso, la responsabilidad humana en lo que está ocurriendo.




