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EE. UU. vacía su reserva petrolera más crítica desde 1983 para contener la gasolina

Hace 5 horas

Las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos tocaron su nivel más bajo desde 1983, en medio del plan de la administración Trump para liberar 172 millones de barriles y contener el alza de los combustibles. La maniobra busca aliviar el mercado, pero deja al país con menos margen ante nuevas crisis.

Estados Unidos está entrando en una zona de vulnerabilidad energética que no veía desde hace más de cuatro décadas. Las reservas de emergencia de crudo cayeron a unos 340 millones de barriles, el nivel más bajo desde 1983, mientras la administración Trump avanza para completar la liberación de 172 millones de barriles con el objetivo de frenar la presión sobre los precios del combustible, golpeados por la guerra en Irán, según informó infobae mundo. Si el plan se ejecuta por completo, la Reserva Estratégica de Petróleo quedará en torno a 243 millones de barriles, es decir, cerca de un tercio de su capacidad autorizada, una cifra que no solo refleja la magnitud del operativo, sino también el costo de usar el colchón energético del país como herramienta de estabilización inmediata.

La reserva, creada tras el embargo petrolero árabe de los años setenta, fue pensada como un seguro nacional frente a choques en el suministro. Hoy, ese seguro está cada vez más delgado. El Departamento de Energía informó que la liberación forma parte de un programa coordinado con otras naciones y que se activó poco después de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. En esta ocasión, la administración está utilizando un mecanismo de intercambio: presta barriles a las empresas y luego estas deben devolverlos con un interés. Según datos oficiales, la devolución apenas ronda el 26%, lo que podría traducirse en ahorros superiores a 3.000 millones de dólares para los contribuyentes, de acuerdo con el propio Departamento de Energía. La agencia, además, sostiene que repondrá la reserva con unos 200 millones de barriles —un 20% más de lo liberado— durante el próximo año.

El problema es que vaciar la reserva para bajar los precios hoy puede comprometer la capacidad de respuesta mañana. Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo de GasBuddy, advirtió que el sistema necesita al menos entre 150 y 200 millones de barriles para operar con normalidad, lo que deja poco espacio para nuevas liberaciones si aparece otra interrupción seria en el suministro. Y el riesgo no es teórico: el estrecho de Ormuz sigue siendo una arteria crítica para el comercio mundial de crudo, y cualquier tensión allí puede mover los mercados globales en cuestión de horas. En la práctica, eso significa que una decisión tomada para aliviar el bolsillo de los conductores estadounidenses también está reescribiendo el margen de maniobra geopolítico de Washington.

La discusión, además, no empezó con Trump. La reserva ya estaba bastante reducida cuando asumió hace 16 meses, después de que la administración Biden retirara cerca de 290 millones de barriles del sistema en varias liberaciones, incluida la respuesta a la invasión rusa de Ucrania. Entonces, los republicanos denunciaron un uso político de la reserva para contener la gasolina antes de las legislativas de 2022. Hoy, el debate se invierte: Trump apuesta a bajar los precios mientras expone al país a una eventual escasez futura. Para la gente común, el resultado inmediato puede sentirse en el surtidor; el problema de fondo, sin embargo, es si Estados Unidos está gastando demasiado rápido una de sus últimas defensas energéticas.

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