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Lavrov recibe a Espinosa y Rusia empieza a marcar la carrera por la ONU

Hace 56 minutos

El canciller ruso Serguéi Lavrov recibió en Moscú a la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, aspirante a dirigir la ONU, en una señal de que la carrera por suceder a António Guterres ya entró en su fase política más sensible. La cita ocurre mientras el Consejo de Seguridad se prepara para perfilar a los finalistas a finales de julio.

Rusia movió ficha en la carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas al reunirse en Moscú con la diplomática ecuatoriana María Fernanda Espinosa, una de las aspirantes a reemplazar a António Guterres cuando concluya su mandato. El encuentro con Serguéi Lavrov confirma que la disputa por el cargo más alto de la ONU ya no se libra solo en los pasillos diplomáticos de Nueva York, sino también en las capitales con poder real sobre el proceso de selección. En términos prácticos, el mensaje es claro: ninguna candidatura podrá avanzar sin medir fuerzas con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y Rusia quiere dejar desde ya sus condiciones sobre la mesa.

De acuerdo con la Cancillería rusa, Espinosa presentó a Lavrov su programa de campaña y escuchó de primera mano qué espera Moscú de quien aspire a liderar el organismo multilateral. La parte rusa también insistió en su defensa del papel central de coordinación de la ONU en los asuntos globales, una fórmula diplomática que, en el fondo, apunta a reforzar la legitimidad de la organización en un momento de tensiones entre grandes potencias y de desgaste del sistema multilateral. Esta reunión no fue un hecho aislado: apenas el 8 de junio, Lavrov recibió a otra candidata para sustituir a Guterres, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, lo que muestra que Rusia está entrevistando a varios perfiles antes de fijar una posición más clara. El calendario también aprieta: entre el 24 y el 30 de julio, el Consejo de Seguridad prevé redactar sus consideraciones sobre los aspirantes, una etapa que en la práctica suele cerrar la competencia antes de que la Asamblea General formalice la elección del sucesor, quien asumirá el 1 de enero.

El trasfondo de estas reuniones revela algo más profundo que una simple ronda de cortesías. La Secretaría General no se define solo por mérito técnico o prestigio internacional; también depende del equilibrio político entre potencias que pueden bloquear o impulsar nombres según sus intereses. Por eso, que una candidata latinoamericana como Espinosa busque interlocución directa en Moscú es una señal de realismo diplomático: en esta carrera, la región compite con la desventaja histórica de no controlar el tablero decisivo, pero también con el valor simbólico de ofrecer una alternativa desde el Sur Global. Para América Latina, el proceso importa porque una eventual llegada de una figura de la región a la ONU tendría peso en debates sobre desarrollo, paz, migración y gobernanza global, temas que terminan impactando tanto a países como Ecuador o Colombia como a la relación de Estados Unidos con el sistema multilateral.

En última instancia, la secuencia de encuentros en Moscú confirma que la elección del próximo secretario general se resolverá menos por discursos públicos que por negociaciones silenciosas entre capitales. Lo que ocurra en las próximas semanas, especialmente cuando el Consejo de Seguridad haga sus primeras consideraciones, permitirá medir quién entra con opciones reales y quién solo suma presencia en una contienda que, como casi siempre en la ONU, se define mucho antes de que la votación final se haga visible para el resto del mundo.

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