La Ley de Huérfanos por Feminicidio sigue sin reglamentarse y Hufafem pide acción inmediata
Imagen: El Tiempo (Colombia)
La Ley de Huérfanos por Feminicidio sigue sin aterrizar en Colombia y, según Hufafem, eso deja a cientos de niños en el aire. Marcela Boyacá pidió al próximo presidente destrabar una regulación que hoy estaría en limbo jurídico.
La promesa de proteger a los hijos e hijas que quedan huérfanos tras un feminicidio en Colombia sigue atrapada entre trámites, vacíos jurídicos y falta de voluntad política. En entrevista con EL TIEMPO, Marcela Boyacá, lideresa de Hufafem, advirtió que la regulación de la llamada Ley de Huérfanos por Feminicidio entró en un limbo que, en la práctica, mantiene sin ruta clara de atención a menores que ya cargan con una tragedia irreparable.
El reclamo de Hufafem no es menor: detrás de esta discusión legal hay niñas, niños y adolescentes que, además de perder a su madre por violencia machista, suelen quedar desprotegidos frente a gastos urgentes, procesos de custodia, apoyo psicológico y garantías mínimas para seguir estudiando y reconstruir su vida. Boyacá planteó a EL TIEMPO que la norma no puede quedarse como una declaración de buenas intenciones, porque sin reglamentación la ley pierde eficacia y termina dependiendo de la capacidad de reacción de instituciones que muchas veces llegan tarde o no llegan.
El caso revela una falla estructural del Estado colombiano frente al feminicidio. Durante años, el debate público se ha concentrado —con razón— en la prevención y sanción del delito, pero mucho menos en las consecuencias de largo plazo para las familias sobrevivientes. Allí es donde una ley de este tipo cobra sentido: no solo reconoce el daño, sino que obliga a diseñar una respuesta integral. Si la reglamentación no avanza, el país corre el riesgo de repetir una dinámica conocida: legislar ante la presión social y luego dejar que la implementación se diluya en oficinas, conceptos técnicos y cambios de gobierno. Por eso Hufafem decidió poner la advertencia sobre la mesa justo ahora, cuando el relevo presidencial vuelve a abrir la discusión sobre prioridades, presupuesto y capacidad institucional.
Más allá del trámite jurídico, el mensaje político es claro: el próximo gobierno no podrá hablar de una política real contra la violencia de género si deja sin piso operativo una ley pensada para las víctimas más invisibles del feminicidio. En Colombia, donde cada caso no solo destruye una vida sino también un hogar entero, la falta de implementación se traduce en desamparo. Y ese vacío, como insiste Hufafem, no se resuelve con discursos; se resuelve con reglamentación, recursos y seguimiento. Si eso no ocurre pronto, la ley corre el riesgo de convertirse en otra promesa incumplida para las familias que ya pagaron el costo más alto.


