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Messi y Perú: la marca imposible que la Bicolor nunca pudo resolver

Hace 7 horas

Lionel Messi se ha cruzado diez veces con Perú y cada duelo dejó una lección para la Bicolor: frenarlo nunca fue tarea normal. Dos exseleccionados peruanos cuentan cómo se prepara una marca casi imposible ante un futbolista que cambia el partido en segundos.

Lionel Messi no solo ha sido un dolor de cabeza para las defensas rivales: para la selección peruana, su figura quedó asociada a una especie de examen permanente sobre cómo sobrevivir ante un futbolista que altera cualquier plan de partido. A lo largo de diez enfrentamientos con la Albiceleste, el astro argentino dejó una marca que todavía se recuerda en la Bicolor, no solo por lo que hizo con el balón, sino por la sensación de que cada intento de controlarlo exigía una estrategia distinta y, casi siempre, insuficiente.

En diálogo con Elcomercio.pe, Rinaldo Cruzado recordó que enfrentar a Messi obligaba a pensar el partido de otra manera desde antes del pitazo inicial. No bastaba con una marca individual ni con cerrar espacios en una zona específica; había que anticipar sus movimientos, medir los tiempos de presión y reducirle la libertad de recibir entre líneas. Miguel Rebosio, por su parte, fue más directo al describir lo que significaba perseguir a un jugador de ese nivel: no se trataba de marcar a un delantero más, sino de lidiar con un futbolista capaz de resolver en un metro, en una conducción o en una pelota parada. Esa diferencia, en el fútbol de selecciones, suele decidir resultados y, a veces, carreras enteras.

El caso de Messi frente a Perú ayuda a entender por qué su nombre ha sido tan difícil de reemplazar en la conversación del fútbol sudamericano. No es solo cuestión de talento: es continuidad, lectura del juego y una capacidad excepcional para convertir presión en ventaja. Para Perú, cada cruce con la Albiceleste dejó una enseñanza útil para otras generaciones: cuando enfrente está un jugador de impacto mundial, la organización colectiva debe ser casi perfecta, porque el margen de error se vuelve mínimo. Y aun así, no siempre alcanza. Por eso estos testimonios importan más allá de la anécdota: revelan el tamaño real del desafío que representaba Messi para una defensa como la peruana, acostumbrada a competir con orden, pero obligada a sobrevivir ante un talento fuera de escala.

En el fondo, la historia no habla solo de un gran futbolista y sus rivales, sino de cómo se mide una selección mediana frente a una figura histórica. Para Perú, esos partidos dejaron algo más que resultados: dejaron memoria táctica, frustración y una referencia de exigencia. Si Messi se retira de la Albiceleste, como plantea el debate alrededor de su futuro, también se cierra una era en la que cada cruce con él obligaba a la Bicolor a jugar al límite. Y eso, en el fútbol, no se olvida fácil.

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