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León XIV confronta la gran contradicción del mundo: producir más y seguir dejando hambre

Hace 2 horas

León XIV lanzó en Roma una crítica frontal a la contradicción que define al sistema alimentario mundial: más capacidad productiva, pero millones de personas siguen sin comer. El mensaje, ante el Programa Mundial de Alimentos, volvió a poner el hambre en el centro de la agenda global.

León XIV elevó el tono en Roma y puso el dedo en una de las heridas más incómodas de la política global: el planeta produce más alimentos que nunca, pero el hambre sigue golpeando a millones de personas. Ante el plenario del Consejo Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, el pontífice cuestionó la normalización de una crisis que ya no puede explicarse solo por falta de recursos, sino por decisiones políticas, guerras y prioridades económicas que dejan a los más vulnerables pagando el costo.

Según informó clarin colombia, el mensaje del papa fue especialmente duro al describir la contradicción de un sistema capaz de ampliar su producción, mientras persisten las emergencias alimentarias en distintas regiones del mundo. León XIV se mostró indignado por la indiferencia con la que se tolera que haya personas que se acuestan sin comer, en medio de lo que calificó como una dinámica global absurda y sin justificación moral. La intervención se produjo en la sede romana del Programa Mundial de Alimentos, una de las agencias más expuestas a los efectos de las crisis humanitarias, los desplazamientos forzados y el encarecimiento de los insumos.

La denuncia no es solo religiosa; es también política y económica. En los últimos años, el hambre ha dejado de ser un problema aislado de escasez y se ha convertido en el resultado de una cadena de factores que se alimentan entre sí: conflictos armados, interrupciones logísticas, inflación, degradación ambiental y especulación con los precios básicos. Por eso el mensaje de León XIV incomoda tanto: obliga a mirar más allá de las estadísticas de producción y a preguntar quién tiene realmente acceso a los alimentos, quién los puede pagar y quién queda por fuera. Para países como Colombia, donde el costo de la canasta básica, la violencia rural y la precariedad en amplias zonas siguen condicionando la seguridad alimentaria, el debate no es lejano. En Estados Unidos, además, las discusiones sobre ayuda exterior, agricultura y precios también hacen parte de ese mismo tablero global.

Lo que dijo León XIV en Roma funciona como recordatorio y advertencia. Recordatorio de que el hambre no es una fatalidad inevitable, sino el reflejo de un orden económico y político que falla en repartir; y advertencia de que, mientras los gobiernos sigan tratando la alimentación como un asunto secundario, la brecha entre abundancia y necesidad seguirá creciendo. En un mundo con capacidad técnica para producir más, lo que falta no es comida: sobra desigualdad, conflicto y una alarmante indiferencia frente a quienes no tienen qué poner sobre la mesa.

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