Colombia

Liquidación del Ministerio de la Igualdad rescata $233.700 millones y abre dudas

Hace 8 horas

La liquidación del Ministerio de la Igualdad superó su meta de ahorro en los primeros dos meses y permitió rescatar $233.700 millones, pero el balance deja dudas sobre la continuidad de sus programas. El caso del fondo No es hora de callar expone además que hubo más gasto en el lanzamiento que en su ejecución.

La liquidación del Ministerio de la Igualdad ya arroja una cifra que supera la meta inicial: en sus dos primeros meses, el proceso permitió rescatar $233.700 millones, según informó El Tiempo - Política. El dato confirma que el desmontaje administrativo no solo está avanzando con rapidez, sino que también está liberando recursos en medio de un debate de fondo: qué pasará con los programas que quedaron en el limbo tras la decisión de cerrar la cartera.

El reporte pone bajo la lupa, además, el manejo de algunos fondos asociados al ministerio. Uno de los casos más llamativos es el de No es hora de callar, donde se habría destinado más dinero al evento de lanzamiento que a la propia ejecución del programa. Ese contraste es revelador porque muestra que, más allá del discurso de reparación, inclusión o atención a poblaciones históricamente marginadas, la capacidad real de transformar esos objetivos en acciones concretas terminó siendo limitada o, al menos, muy cuestionada por la forma en que se distribuyeron los recursos.

La discusión no es menor. El Ministerio de la Igualdad nació con la promesa de convertirse en una herramienta central para cerrar brechas sociales, pero desde su origen enfrentó críticas por su estructura, su ejecución presupuestal y su eficacia política. Que hoy la liquidación permita recuperar una suma tan alta puede leerse como una señal de corrección fiscal, pero también como evidencia de una implementación débil, con programas que no lograron consolidarse y con una administración que dejó más preguntas que resultados. En un país donde cada peso público cuenta, la ciudadanía tiene derecho a saber si estos recursos se reasignarán con claridad, si los programas sobrevivirán bajo otra figura institucional o si simplemente quedarán como parte de una apuesta gubernamental fallida.

Lo que sigue será clave para medir el costo político de esta liquidación. Si los fondos rescatados terminan fortaleciendo políticas sociales más efectivas, el Gobierno podrá defender la decisión como una reordenación necesaria. Pero si la liquidación solo confirma improvisación, el cierre del ministerio quedará como otro capítulo de promesas ambiciosas, ejecución irregular y recursos públicos que no terminaron donde debían.

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