Mundo

León XIV y la política del abrazo: un papado que apuesta por la cercanía

Hace 2 horas
León XIV y la política del abrazo: un papado que apuesta por la cercanía

Imagen: depor

Los abrazos de León XIV durante su viaje a España han reabierto el debate sobre la cercanía en el papado. Para la teóloga Cristina Inogés Sanz, no son gestos improvisados ni una ruptura, sino una continuidad con la etapa de Francisco.

Los abrazos de León XIV con fieles, niños y reclusas en su viaje a España están proyectando una imagen que, para buena parte del entorno católico, dice más que cualquier discurso: la de un pontificado que quiere mostrarse cercano, espontáneo y sin barreras visibles. La teóloga Cristina Inogés Sanz sostuvo en declaraciones a Europa Press que esos gestos no deberían sorprender a estas alturas, porque forman parte de una manera de ejercer el papado que se consolidó con Francisco y que ahora León XIV parece asumir con naturalidad. En las imágenes difundidas desde Barcelona, el Papa aparece abrazando a varias personas, entre ellas internas del centro penitenciario Brians 1, un escenario especialmente simbólico por el tipo de vínculo humano que se busca representar allí.

Según Inogés Sanz, la lectura de estos encuentros no pasa por imaginar una improvisación fuera de control ni una ruptura con la liturgia institucional. Al contrario, recordó que en estos viajes todo está previamente organizado y que el protocolo sigue en pie, aunque la forma en que el Pontífice se relaciona con la gente deje espacio para gestos más cálidos. La teóloga subrayó que, en muchos casos, es el propio León XIV quien propicia el abrazo, lo que a su juicio revela una disposición personal y no una escena fabricada para la foto. Esa diferencia importa: no se trata solo de que el Papa permita el contacto, sino de que lo busca como parte de su comunicación pública y espiritual.

El contexto ayuda a entender por qué estas imágenes generan tanta atención. Durante décadas, la figura papal estuvo asociada a una solemnidad casi inaccesible, con distancia física y simbólica respecto de los fieles. Francisco cambió ese guion al abrir puertas, romper rigideces y hacer de la cercanía un rasgo político y pastoral de su pontificado. León XIV, de acuerdo con la lectura de Inogés Sanz, no estaría inventando una fórmula nueva, sino confirmando que ese giro ya forma parte del lenguaje esperado de la Iglesia contemporánea. En términos pastorales, el mensaje es potente: el Papa no solo habla de inclusión, también la encarna en el contacto directo con niños, presos y personas comunes.

La teóloga española fue más allá al comparar esa naturalidad con la manera en que, según el Evangelio, Jesús se relacionaba con la gente: sin filtros, sin distancia y sin miedo al contacto humano. Esa interpretación explica por qué un simple abrazo puede convertirse en un gesto político y religioso de gran alcance. En una Iglesia que todavía discute cómo acercarse a los creyentes en sociedades fragmentadas, estos símbolos pesan casi tanto como los documentos doctrinales. Y para millones de católicos, especialmente en América Latina y España, el mensaje es claro: el papado sigue intentando hablar el lenguaje de la empatía, porque hoy la autoridad también se mide en la capacidad de tocar, mirar y acompañar.

Noticias relacionadas