Los ataques a buques en Ormuz marcan su nivel más alto desde febrero
Imagen: infobae mundo
Octubre marcó el peor mes para la navegación en el estrecho de Ormuz desde el inicio de la guerra en Medio Oriente. Un balance del Instituto Washington registra una escalada de ataques a buques por encima de todos los episodios documentados desde finales de febrero.
La tensión en el estrecho de Ormuz escaló en octubre hasta un nivel sin precedentes desde que comenzó la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Un balance elaborado por el Instituto Washington concluye que los ataques contra buques en esa franja estratégica superaron todos los episodios registrados desde el 28 de febrero, cuando estalló el conflicto y comenzó a deteriorarse con más rapidez la seguridad marítima en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.
El dato no es menor: por Ormuz pasa una parte decisiva del petróleo y del gas que abastece a los mercados globales, de modo que cualquier alteración en su tránsito golpea mucho más allá de la región. La escalada de octubre, según informó infobae mundo a partir del informe, no solo refleja un aumento de la violencia en el mar, sino también el efecto acumulado de una guerra que ha ido extendiendo sus riesgos hacia rutas comerciales, aseguradoras, navieras y países dependientes de la estabilidad energética.
El estrecho se ha convertido en un termómetro de la confrontación regional. Cuando aumentan los incidentes contra barcos, también suben los costos de transporte, se encarecen los seguros marítimos y crece la presión sobre gobiernos y empresas que dependen de esos cargamentos para sostener cadenas de suministro ya frágiles. En otras palabras: lo que ocurre en Ormuz no se queda en el Golfo Pérsico. Termina impactando el precio de la energía, el comercio internacional y, en última instancia, el bolsillo de consumidores en Estados Unidos, Europa y también en América Latina, donde cualquier sacudida en los mercados de hidrocarburos se traduce en inflación y mayor incertidumbre.
El récord de octubre confirma que la guerra en Medio Oriente no se libra solo con misiles y operaciones militares en tierra. También se está jugando en el mar, en corredores logísticos que sostienen la economía global. Y mientras no haya una contención real del conflicto, Ormuz seguirá siendo uno de los puntos más vulnerables del tablero internacional.



