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Ataques rusos amplían la amenaza sobre el oeste de Ucrania

Hace 10 horas

Los ataques aéreos rusos ya alcanzan con mayor frecuencia el oeste de Ucrania, una zona que desde 2022 funcionaba como refugio para millones de desplazados. La ofensiva amplía el miedo lejos del frente y estrecha el margen de escape para la población civil.

Los ataques rusos con drones de propulsión a reacción están llevando la guerra mucho más allá de las líneas de combate en Ucrania. De acuerdo con información publicada por infobae mundo, casi a diario estos aparatos golpean cinco regiones del oeste del país que, desde 2022, se habían convertido en refugio para millones de personas desplazadas por la invasión. El mensaje es claro: Moscú ya no concentra su presión únicamente sobre el frente o sobre las grandes ciudades, sino que también está intentando erosionar los lugares donde los ucranianos creían encontrar un mínimo de seguridad.

Esa variación en la estrategia no es menor. Durante gran parte de la guerra, el oeste ucraniano fue percibido como una retaguardia relativamente más protegida, un espacio al que llegaban familias enteras huyendo de bombardeos más intensos en el este y el sur. Pero el uso recurrente de drones más rápidos y difíciles de interceptar está alterando esa geografía del miedo. Aunque el frente sigue siendo el epicentro militar del conflicto, la frecuencia de estos ataques demuestra que Rusia busca ampliar el radio de presión sobre la población civil y complicar cualquier idea de zona segura dentro del territorio ucraniano.

El efecto práctico de esa estrategia es profundo. Si incluso las regiones consideradas más seguras quedan expuestas, el costo humano y psicológico de la guerra se multiplica: más desplazamientos, más incertidumbre y menos capacidad de planificación para millones de personas que han debido reconstruir su vida lejos de sus hogares originales. Además, este tipo de ofensiva obliga a Ucrania a extender sus recursos de defensa aérea, que ya son limitados, a un territorio cada vez más amplio. En otras palabras, no solo se ataca infraestructura o posiciones militares; también se castiga la posibilidad de reposo interno de la sociedad ucraniana.

Esto importa porque revela una fase distinta de la guerra. Rusia no solo persigue ventajas tácticas en el campo de batalla, sino que también parece apostar por desgastar la resiliencia social de Ucrania, incluso en áreas que durante dos años funcionaron como corredor de escape para los desplazados. Para la población civil, la señal es devastadora: la guerra ya no respeta fronteras internas dentro del país, y el oeste, que antes ofrecía alivio, hoy también vive bajo amenaza permanente.

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