Un estudio revela límites del camuflaje de los camaleones

Imagen: infobae mundo
Un estudio de la Universidad de Exeter desmontó la idea de que los camaleones pueden adoptar cualquier color para mimetizarse con el entorno. La investigación, realizada con ocho ejemplares, encontró límites claros en su capacidad de adaptación a distintos fondos.
Durante años se ha repetido que los camaleones pueden volverse del color que quieran para desaparecer ante sus depredadores o confundirse con su entorno. Pero una investigación de la Universidad de Exeter, citada por infobae mundo, pone freno a esa creencia popular: los reptiles sí cambian de color, pero no de manera ilimitada ni con la libertad que suele atribuírseles. El hallazgo es relevante porque corrige una idea muy instalada en el imaginario colectivo y explica mejor cómo funciona realmente este mecanismo biológico.
El estudio fue realizado con ocho ejemplares y se enfocó en medir hasta qué punto estos animales logran adaptar su piel a distintos fondos durante ensayos controlados. Los investigadores concluyeron que existen parámetros concretos que condicionan el cambio de color, lo que significa que los camaleones no producen cualquier tonalidad según les convenga. En otras palabras, su capacidad de camuflaje es real, pero tiene límites biológicos precisos, una diferencia clave frente a la versión simplificada que suele circular en libros escolares, documentales y redes sociales.
Este tipo de hallazgos importa más allá de la curiosidad naturalista. Primero, porque ayuda a desmontar mitos que terminan distorsionando cómo entendemos la vida silvestre. Y segundo, porque abre la puerta a estudiar con mayor rigor los mecanismos de adaptación visual y fisiológica de estos animales, un campo que también interesa a la ciencia de materiales y a la biomimética. Para el público, la conclusión es sencilla pero poderosa: el camaleón no es una especie mágica que se funde con cualquier superficie, sino un animal con una respuesta cromática sofisticada, sí, aunque mucho más limitada de lo que se ha creído durante décadas.
En tiempos en que la desinformación se mezcla con contenidos virales y explicaciones rápidas, este tipo de investigaciones cumplen una función básica: devolverle matices a la ciencia. Los camaleones no dejan de ser fascinantes por tener límites; al contrario, entender esos límites los vuelve todavía más interesantes y acerca al lector a una realidad menos mítica y más precisa sobre cómo opera la naturaleza.


