Farmacias de Cuba operan con apenas un tercio de los medicamentos básicos

Imagen: clarin colombia
La crisis de medicamentos en Cuba ya golpea a las farmacias estatales, que solo cuentan con una fracción del cuadro básico de salud pública. La escasez de materias primas importadas ha obligado incluso a frenar la producción de cientos de fármacos.
La red de farmacias estatales en Cuba atraviesa una de sus peores crisis en años: apenas dispone de un tercio de los productos incluidos en el cuadro básico de salud pública, según informó Clarin Colombia. La consecuencia inmediata es visible en miles de pacientes que no encuentran en la red oficial tratamientos esenciales y terminan dependiendo de alternativas comunitarias y gratuitas para poder seguir medicándose.
De acuerdo con la información disponible, el problema no se limita a los puntos de venta. La falta de materias primas importadas obligó a laboratorios estatales como BioCubafarma a frenar la elaboración de cientos de fármacos, una señal clara de que el desabastecimiento ya no es solo un fallo de distribución, sino una crisis de producción. En la práctica, esto reduce aún más la oferta para enfermedades crónicas, antibióticos y otros medicamentos de uso cotidiano, justo en un país donde la población envejece y la demanda sanitaria es cada vez más alta.
El cuadro es preocupante porque revela el deterioro de una de las promesas históricas del sistema cubano: el acceso universal a la salud. Cuando el Estado no puede garantizar la disponibilidad mínima de medicamentos, el peso de la crisis se traslada a las familias, que deben recurrir a redes informales, donaciones o mecanismos comunitarios para conseguir lo que antes se resolvía en la farmacia de barrio. Eso agrava la desigualdad entre quienes tienen contactos, remesas o acceso a mercados paralelos y quienes dependen por completo del sistema público.
La escasez también deja ver el impacto directo de la dependencia de insumos importados en una economía asfixiada por la falta de divisas. En un país donde producir medicinas depende de recursos externos que no llegan con regularidad, cada interrupción termina afectando al paciente final. Más que un problema de anaqueles vacíos, lo que enfrenta Cuba es una fractura estructural en su capacidad de sostener el abastecimiento sanitario, con consecuencias que se sienten en consultorios, hogares y hospitales por igual.



