Mundo

Caputo enfrenta una semana decisiva: inflación, deuda y más crédito en la mira

Hace 54 minutos
Caputo enfrenta una semana decisiva: inflación, deuda y más crédito en la mira

Imagen: infobae

El Gobierno argentino llega a una semana clave: el Indec difundirá la inflación de julio mientras Economía intenta cubrir la colocación del Bonar 2029 y sostener la calma financiera. En paralelo, avanza una iniciativa para darle más aire a los bancos y empujar el crédito.

El Palacio de Hacienda entra en una semana sensible por tres frentes al mismo tiempo: la publicación del dato de inflación de julio, la necesidad de completar el cupo de colocación del Bonar 2029 y la búsqueda de una señal que alivie la restricción de financiamiento en el sistema bancario. Para Luis Caputo, el movimiento no es menor: el Gobierno necesita mostrar que el ancla antiinflacionaria sigue en pie, pero también que puede conseguir los dólares y pesos que le permitan estirar la tranquilidad financiera sin abrir nuevos focos de tensión.

Según informó Infobae, el Indec dará a conocer el Índice de Precios al Consumidor de julio en un contexto en el que el mercado viene midiendo con lupa cada dato para proyectar el ritmo de desaceleración de precios. Al mismo tiempo, Economía trabaja para completar la demanda del Bonar 2029, una colocación que funciona como test de apetito inversor y como termómetro de confianza en la hoja de ruta oficial. En el frente bancario, además, madura una propuesta para ampliar el margen de maniobra de las entidades y que puedan expandir el crédito, una variable que el Gobierno considera clave para reactivar actividad sin presionar demasiado sobre la emisión o el mercado cambiario.

El combo importa porque condensa los dilemas centrales de la economía argentina actual: desinflar sin frenar demasiado, conseguir financiamiento sin alimentar expectativas de devaluación y reanimar el crédito sin desordenar el sistema financiero. La inflación sigue siendo la vara política más sensible para Javier Milei y su ministro de Economía, pero la estabilidad no se mide solo en el IPC. También cuenta la capacidad del Tesoro para refinanciarse, la predisposición del mercado a seguir comprando deuda y la respuesta de los bancos ante eventuales cambios regulatorios. Si alguno de esos engranajes falla, el efecto no tarda en trasladarse a empresas, salarios y consumo cotidiano.

En ese escenario, la semana funciona como una prueba de resistencia para la estrategia oficial. Un dato de inflación más bajo de lo esperado podría darle alivio político al Gobierno y reforzar la narrativa de control, mientras que una suba por encima de lo previsto volvería a encender las alarmas sobre la velocidad de la desinflación. Pero incluso con un índice favorable, Caputo sigue dependiendo de algo más difícil de administrar que un número mensual: la credibilidad de que el programa económico puede sostenerse en el tiempo, con dólares suficientes, deuda colocada y crédito que vuelva a circular sin romper el equilibrio precario que hoy sostiene la economía.

Noticias relacionadas