De La Espriella abre diálogo con gobernadores y pone la descentralización en el centro
Imagen: El Tiempo - Política
El primer cara a cara entre el presidente Abelardo De La Espriella y los gobernadores dejó sobre la mesa dos prioridades políticas: seguridad y descentralización. El encuentro en Mompox también abrió paso al debate por la ley de competencias, clave para redefinir el poder territorial.
El primer encuentro entre el presidente Abelardo De La Espriella y los gobernadores departamentales dejó una señal política clara: el Gobierno quiere ordenar la relación con las regiones alrededor de dos urgencias que no dan espera, la seguridad y la descentralización. La reunión, celebrada en Mompox, tuvo como uno de sus ejes más sensibles la radicación de la ley de competencias, una iniciativa que podría cambiar la forma en que se distribuyen responsabilidades y recursos entre la Nación y los territorios.
Según informó El Tiempo - Política, el encuentro marcó el debut de De La Espriella en una mesa formal con los mandatarios seccionales, en un momento en el que varias regiones reclaman más autonomía para responder a sus problemas cotidianos. En la práctica, la discusión sobre competencias no es un trámite técnico más: define quién decide, quién paga y quién responde por asuntos tan concretos como la seguridad, la inversión social, la infraestructura y la capacidad de reacción frente a crisis locales. Para los gobernadores, la apuesta por una mayor descentralización suele venir acompañada de una demanda de recursos; para el Ejecutivo, en cambio, el reto es ceder poder sin perder control político ni desordenar las finanzas públicas.
Este acercamiento importa porque Colombia lleva años atrapada en una tensión estructural entre centralismo y autonomía territorial. Los departamentos suelen cargar con la presión ciudadana cuando fallan la seguridad, el empleo o la presencia institucional, pero no siempre cuentan con el músculo fiscal o las herramientas legales para responder. Por eso la ley de competencias no solo es un debate administrativo: es una pulseada por el mapa real del poder en el país. Si avanza, podría redefinir la relación entre Bogotá y las regiones; si se queda corta, el encuentro de Mompox terminará siendo apenas una foto protocolaria en medio de una crisis de gobernabilidad territorial que sigue abierta.
La reunión también deja ver que De La Espriella busca construir gobernabilidad desde las regiones, donde hoy se juegan buena parte de su credibilidad y de su margen político. Si el Gobierno logra convertir el discurso de descentralización en decisiones concretas, podría ganar respaldo entre los mandatarios y acercarse a las necesidades reales de la gente. Pero si la seguridad sigue dominando la agenda sin resultados visibles, el entusiasmo inicial puede diluirse rápido, especialmente en territorios donde la población vive entre la incertidumbre, la presión fiscal y la ausencia del Estado.




