Israel sigue sin cerrar la herida por los fallos del 7 de octubre

Imagen: BBC Mundo
A tres años de los ataques de Hamás del 7 de octubre, crece en Israel la presión para que se investiguen los fallos de seguridad y mando que permitieron la tragedia. Benjamin Netanyahu, sin embargo, sigue rechazando asumir responsabilidad personal y se resiste a una comisión estatal.
A tres años de los ataques de Hamás del 7 de octubre, la herida política y social en Israel sigue abierta: una parte importante de la opinión pública exige que alguien responda por los fallos de seguridad que permitieron la ofensiva, mientras el primer ministro Benjamin Netanyahu se mantiene firme en su negativa a asumir responsabilidad personal o a impulsar una investigación estatal.
El reclamo no es menor. En un país marcado por el peso de la seguridad nacional, la idea de que el aparato político y militar no detectó o no contuvo a tiempo una amenaza de esa magnitud ha alimentado una discusión incómoda sobre errores de inteligencia, coordinación y toma de decisiones. Según informó BBC Mundo, el debate se ha intensificado con el paso del tiempo y ha colocado a Netanyahu en el centro de las críticas, no solo por lo ocurrido aquel día, sino por su resistencia a abrir una rendición de cuentas formal.
El problema de fondo es político y también institucional. En Israel, las comisiones estatales de investigación suelen ser el mecanismo para esclarecer responsabilidades en crisis de gran escala, pero Netanyahu ha evitado ese camino, lo que para sus detractores equivale a blindarse frente a un examen público de su gestión. Esa postura mantiene viva la tensión entre el gobierno y sectores de la sociedad que consideran que, sin una investigación independiente, la versión oficial seguirá incompleta y la confianza en las instituciones continuará erosionándose. En otras palabras, no se trata solo de mirar atrás: se trata de decidir qué tipo de país quiere ser Israel después de una de sus peores jornadas de seguridad.
La presión sobre Netanyahu probablemente no desaparecerá pronto. Cada aniversario del 7 de octubre reabre una pregunta que trasciende la coyuntura: quién responde cuando el Estado falla en proteger a su gente. Y mientras esa respuesta siga sin llegar, la sensación de deuda política seguirá pesando sobre un gobierno que, por ahora, prefiere resistir antes que rendir cuentas.


