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Los millones del terremoto: las grandes donaciones, las cuentas de la primera dama y las preguntas que siguen sin respuesta

Omar RodríguezOmar RodríguezHace 14 horas
Los millones del terremoto: las grandes donaciones, las cuentas de la primera dama y las preguntas que siguen sin respuesta

Tras el terremoto del 10 de agosto de 2026, importantes grupos empresariales colombianos anunciaron recursos multimillonarios para atender a las víctimas. Dos meses después, la Fundación Colombia Luz y Sonrisas divulgó un balance de $54.589 millones, en medio de solicitudes de información, controversias públicas y una acción de tutela. ¿Qué parte de los compromisos llegó a esta entidad y quién administra el resto?

Colombia. Para quienes perdieron su vivienda durante el terremoto del 10 de agosto, las grandes cifras anunciadas en medios de comunicación representan algo más que solidaridad empresarial. Son la posibilidad de recuperar un hogar, una escuela o un centro de salud.

Durante los primeros días de la emergencia, familias empresariales, compañías y organizaciones privadas anunciaron donaciones de miles de millones de pesos para apoyar la reconstrucción.

Entre los compromisos más importantes estuvieron los $150.000 millones anunciados por la familia Gilinski y los $100.000 millones ofrecidos por la familia Santo Domingo.

Ambos anuncios sumaban $250.000 millones.

Sin embargo, el 16 de octubre, la Fundación Colombia Luz y Sonrisas, representada legalmente por la primera dama Ana Lucía Pineda, presentó un balance de $54.589.523.791 en recursos recibidos, administrados y canalizados.

Las cifras despertaron preguntas sobre la administración de las donaciones.

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No obstante, existe una precisión indispensable: los $250.000 millones anunciados por ambas familias no fueron necesariamente entregados a la fundación de la primera dama. Los documentos disponibles muestran que existen compromisos con destinaciones y entidades ejecutoras diferentes.

La investigación documental permite reconstruir parte del recorrido de esas ayudas, pero también revela vacíos de información que todavía no han sido aclarados públicamente.

Los Gilinski anunciaron $150.000 millones: ¿cuánto recibió la fundación?

El 16 de agosto, el presidente Abelardo de la Espriella informó que había conversado con Jaime Gilinski y su esposa, Raquel, quienes decidieron destinar $150.000 millones a la reconstrucción de hospitales y escuelas en Cali.

El anuncio fue difundido por la Agencia EFE y otros medios nacionales.

Dos meses después, el informe de Colombia Luz y Sonrisas identificó a la familia Gilinski como su principal donante, con una participación equivalente al 81% del total de recursos reportados.

Aplicado sobre los $54.589 millones declarados, ese porcentaje representa aproximadamente $44.217 millones.

La diferencia aritmética respecto al anuncio original supera los $105.000 millones.

Pero esa diferencia no demuestra que el dinero haya desaparecido.

Los documentos examinados no permiten establecer si el compromiso inicial debía desembolsarse por etapas, si otros recursos serían ejecutados directamente por organizaciones distintas o si existen acuerdos financieros adicionales.

El informe de la fundación tampoco presenta una conciliación individual completa entre el compromiso anunciado y los valores incorporados a su balance.

Esa ausencia de detalle impide reconstruir públicamente el recorrido total del aporte.

La pregunta sigue abierta: ¿cuánto de los $150.000 millones fue efectivamente desembolsado, cuándo ocurrió y qué entidad recibió cada transferencia?

Los Santo Domingo: $100.000 millones bajo otra administración

El 15 de agosto, la familia Santo Domingo anunció que destinaría $100.000 millones a la atención de las víctimas y a la reconstrucción de las comunidades afectadas.

La contribución se realizaría mediante la Fundación Santo Domingo, Valorem y sus compañías vinculadas.

Su comunicado estableció que los esfuerzos serían coordinados por la propia Fundación Santo Domingo.

Esta información es fundamental para interpretar correctamente las cifras.

Aunque la organización había anunciado días antes que trabajaría en coordinación con la oficina de la primera dama y las autoridades, esa colaboración no significa que los $100.000 millones fueran transferidos a Colombia Luz y Sonrisas.

Los documentos revisados no demuestran que esa suma haya ingresado a las cuentas de la fundación de Ana Lucía Pineda.

Lo que permanece pendiente es verificar cuánto del compromiso Santo Domingo se ha ejecutado, qué proyectos recibió su financiación y qué entidades cuentan con los comprobantes correspondientes.

La investigación debe seguir esas operaciones dentro de la Fundación Santo Domingo, sin atribuirlas automáticamente a otra organización.

La primera dama y las cuentas que llegaron después de semanas de cuestionamientos

La discusión sobre las donaciones no comenzó con la publicación del informe financiero.

Semanas antes, el senador Alejandro Ocampo había solicitado información sobre los recursos recibidos por la Fundación Colombia Luz y Sonrisas y los mecanismos establecidos para su administración.

El 24 de agosto presentó un derecho de petición buscando conocer el monto recaudado, la destinación de las donaciones y los controles aplicados.

Ante la falta de respuesta que denunció, acudió a una acción de tutela.

El 22 de septiembre, el Juzgado 38 de Familia de Bogotá admitió el proceso, en el que fueron vinculados el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, el Ministerio de Hacienda, la fundación y su representante legal.

El despacho concedió un plazo de 48 horas para que las partes se pronunciaran dentro del trámite judicial.

Ese plazo procesal no debe confundirse con una orden definitiva de entregar públicamente todos los estados financieros.

Posteriormente, Ocampo cuestionó que la respuesta presentada por la Presidencia no resolviera de fondo las preguntas formuladas.

La controversia continuó durante las semanas siguientes.

En algunos reportes se mencionaron intervenciones jurídicas y cuestionamientos sobre la respuesta institucional. Sin embargo, para atribuir una conducta concreta a los abogados de la primera dama es necesario examinar sus escritos y actuaciones.

Tampoco se ha acreditado documentalmente que Ana Lucía Pineda publicara el balance por una orden judicial que la obligara a hacerlo.

La secuencia sí permite afirmar algo relevante: la rendición de cuentas llegó después de semanas de presión política y ciudadana.

La explicación de Ana Lucía Pineda

El 14 de octubre, durante una intervención en Telecaribe, la primera dama rechazó los cuestionamientos dirigidos contra ella y su fundación.

Aseguró que las donaciones económicas permanecían en las cuentas de la organización y explicó que la junta directiva había decidido reservar los recursos para una segunda fase de reconstrucción.

Según su versión, gastar el dinero antes de completar los estudios técnicos y los procedimientos necesarios podía comprometer la calidad y seguridad de las obras.

También anunció que el informe estaría disponible públicamente a más tardar el viernes 16 de octubre.

La publicación se produjo dentro de ese plazo.

Esta explicación debe incluirse en cualquier investigación equilibrada, porque permite conocer la posición de la representante legal de la organización frente a los cuestionamientos.

Sin embargo, que una fundación declare que los recursos están disponibles no sustituye una verificación independiente de los saldos, las condiciones de los aportes y los desembolsos.

¿Qué reveló finalmente el informe?

El documento de 25 páginas, correspondiente al periodo comprendido entre el 7 de julio y el 16 de octubre, declaró recursos recibidos, administrados y canalizados por $54.589.523.791.

La fundación indicó que esos aportes procedían exclusivamente del sector privado y que no recibió ni administró recursos públicos durante el periodo informado.

También reportó gastos administrativos acumulados de $11.916.639.

Según la organización, los recursos permanecían depositados en entidades financieras vigiladas y sujetos a las condiciones establecidas por los donantes.

El informe identificó a la familia Gilinski como responsable del 81% de los recursos declarados, pero no presentó un listado financiero completo con los montos individuales de todos los demás aportantes.

La fundación también informó que durante la primera fase de la emergencia movilizó 5.652,2 toneladas de ayuda humanitaria, con participación de voluntarios, centros de acopio y empresas de transporte.

Estas cifras representan los resultados declarados por la organización. Su comprobación independiente requiere contrastarlas con registros de recepción, inventarios, manifiestos de transporte y actas de entrega.

Más de cien empresas colaboraron, pero no todas entregaron dinero

En su informe, Colombia Luz y Sonrisas reconoce la participación de más de cien empresas y entidades.

Entre los aliados mencionados se encuentran compañías de transporte, organizaciones sociales, empresas de alimentos y organizaciones vinculadas a proyectos habitacionales.

No todas esas colaboraciones pueden interpretarse como transferencias económicas.

Algunas pudieron consistir en servicios logísticos, transporte, productos, materiales o apoyo profesional.

El documento incluye aportes en especie vinculados a proyectos de vivienda, como uno valorado en $376 millones de ACF S.A.S. y otro de $50 millones de Durapanel.

Aunque esos aportes están identificados, todavía se necesita precisar cómo fueron registrados contablemente, qué materiales se entregaron y en qué proyectos fueron utilizados.

La diferencia entre dinero, bienes y servicios resulta indispensable para evitar duplicaciones o sumas equivocadas.

Reconstrucción: seis instituciones y una financiación todavía por explicar

Uno de los principales proyectos presentados por la fundación contempla intervenir seis instituciones educativas y sanitarias de Cali.

El informe estima el costo de esas obras en $61.988 millones.

También señala que se aprobó un aporte inicial de $6.400 millones a un mecanismo fiduciario y que los estudios y diseños estaban en desarrollo, con una consolidación prevista para el 6 de noviembre.

El costo proyectado supera el total de recursos declarados por la fundación.

Esto no demuestra un déficit irregular, porque una obra puede financiarse mediante varias fuentes y aportaciones futuras.

Pero sí hace necesario conocer cómo se completará la financiación.

La fundación identifica distintos mecanismos de control, entre ellos comités, una fiduciaria, interventoría técnica y procesos de verificación independientes.

La existencia anunciada de esos mecanismos debe contrastarse posteriormente con contratos, informes y resultados.

Hasta la fecha de corte del reportaje, no se ha comprobado mediante documentación independiente la ejecución material de todas las obras previstas.

El Chocó y la pregunta sobre el destino territorial de las donaciones

El epicentro del terremoto se registró en San José del Palmar, Chocó.

Sin embargo, una parte importante de los recursos identificados en el balance tiene destinación específica para Cali.

Esto no implica necesariamente una distribución indebida de la ayuda.

Las donaciones privadas pueden estar condicionadas por sus aportantes y los daños del terremoto se extendieron a diferentes departamentos.

Pero conocer la distribución territorial es fundamental para evaluar la respuesta humanitaria.

¿Cuánto dinero se comprometió específicamente para el Chocó? ¿Cuántas viviendas se construirán allí? ¿Qué recursos fueron canalizados mediante aliados y cuáles se administraron directamente desde la fundación?

Las respuestas deben sustentarse en convenios, desembolsos y proyectos identificables, no únicamente en cifras nacionales acumuladas.

Las ayudas internacionales no deben mezclarse con las cuentas de la fundación

Tras el terremoto, distintos gobiernos extranjeros anunciaron aportes económicos y materiales para Colombia.

Sin embargo, los canales de cooperación internacional identificados en comunicaciones oficiales incluyen organismos humanitarios y organizaciones ejecutoras independientes.

No existe evidencia suficiente en los documentos examinados para afirmar que esos fondos internacionales ingresaron directamente a Colombia Luz y Sonrisas.

Por esa razón, esta investigación no los incorpora al balance de la fundación.

Sumar recursos internacionales, compromisos empresariales y donaciones administradas por organizaciones distintas produciría una cifra que podría resultar engañosa.

Para reconstruir el recorrido financiero es necesario identificar al receptor efectivo de cada aporte.

¿Qué sabemos y qué todavía falta comprobar?

Los documentos permiten establecer que existieron anuncios de donaciones por grandes sumas, que Colombia Luz y Sonrisas reportó recursos por $54.589 millones y que su rendición de cuentas estuvo precedida por solicitudes de información y actuaciones judiciales.

También está documentado que la Fundación Santo Domingo anunció una operación administrada por su propia organización.

Sin embargo, todavía no existe en las fuentes examinadas una conciliación individual completa de la donación Gilinski, un desglose de todos los donantes privados de Colombia Luz y Sonrisas ni evidencia independiente suficiente sobre la ejecución de cada proyecto.

Ninguna de estas preguntas equivale, por sí sola, a una demostración de apropiación indebida, fraude o desvío de fondos.

Para establecer responsabilidades sería necesario obtener documentación adicional y examinarla dentro del contexto financiero y jurídico correspondiente.

La solidaridad necesita seguimiento

Las emergencias movilizan recursos, instituciones y voluntades. Pero los compromisos anunciados deben poder seguirse hasta sus resultados.

El país necesita conocer no solamente cuánto dinero se prometió, sino qué parte fue entregada, quién la recibió, qué acuerdos regularon su uso y qué beneficios concretos llegaron a las comunidades.

La Fundación Colombia Luz y Sonrisas ha publicado un balance que responde a una parte de esas preguntas.

Otras siguen abiertas.

La situación exige seguimiento documental, transparencia de los ejecutores y vigilancia sobre los proyectos anunciados, sin convertir diferencias entre compromisos y balances en acusaciones sin prueba.

Porque para las familias que esperan recuperar su vivienda, una donación no termina cuando se anuncia ni cuando aparece registrada en un informe. Su resultado se hace visible cuando la ayuda llega y la reconstrucción se convierte en realidad.

Omar Rodríguez
Omar Rodríguez

Corresponsal | Periodista investigativo

Omar Rodríguez es periodista, corresponsal y periodista investigativo de SANA Prensa Independiente, con base en Nueva York. Cuenta con más de una década de experiencia vinculada al ejercicio periodístico y a la cobertura de temas de interés público, actualidad, migración, derechos humanos, comunidad y asuntos institucionales.

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