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El petróleo se dispara por la tensión en Irán y el temor por el estrecho de Ormuz

Hace 3 horas

El petróleo encadena cuatro jornadas al alza mientras la ausencia de un canal de diálogo entre Estados Unidos e Irán mantiene en vilo a los mercados. El Brent superó los 90 dólares y el WTI se acerca a 85, impulsados por el riesgo sobre el estrecho de Ormuz.

Los mercados energéticos volvieron a reaccionar con nerviosismo este jueves ante la escalada de tensiones en Medio Oriente y la falta de avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán. El precio del crudo sumó su cuarto día consecutivo de aumentos, con el Brent por encima de los 90 dólares por barril y el West Texas Intermediate (WTI) rondando los 85 dólares, en una señal clara de que los inversionistas están descontando un escenario de mayor riesgo geopolítico y posibles interrupciones en el suministro global.

La principal preocupación está concentrada en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica por la que transita una parte sustancial del petróleo que se exporta desde el Golfo Pérsico. Según informó infobae mundo, la ausencia de una mesa de conversación entre Washington y Teherán para explorar un alto el fuego mantiene abierta la posibilidad de una mayor confrontación, lo que eleva el valor del barril casi de inmediato. En los mercados, el petróleo no solo se mueve por oferta y demanda: también responde a la percepción de amenaza. Y cuando el riesgo se concentra en un corredor clave como Ormuz, la reacción suele ser rápida, intensa y global.

Este nuevo repunte tiene implicaciones que van más allá de la pantalla financiera. Un crudo más caro presiona los costos de transporte, encarece insumos industriales y termina filtrándose al precio de los alimentos, la gasolina y buena parte de la cadena logística internacional. En Estados Unidos, donde el costo del combustible pesa directamente sobre el bolsillo de los hogares y sobre la inflación, cualquier salto sostenido del petróleo obliga a la Reserva Federal y a la Casa Blanca a seguir de cerca el impacto económico. En Colombia, un país productor pero también importador de combustibles refinados, la subida puede traducirse en una mezcla incómoda: mayores ingresos externos en el corto plazo para el sector petrolero, pero también más presión sobre la inflación y el costo de vida.

Lo que está ocurriendo confirma una vieja regla del mercado energético: cuando la diplomacia se estanca, el barril se vuelve más sensible a cualquier señal de choque. Por ahora, el precio del petróleo está funcionando como un termómetro de la incertidumbre regional, y mientras no haya una desescalada clara entre Washington y Teherán, los inversionistas seguirán apostando a que el riesgo vale más que la estabilidad.

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