Lula moviliza a São Paulo y alerta sobre el riesgo democrático de Bolsonaro

Imagen: El País
Luiz Inácio Lula da Silva llenó las calles de São Paulo de militancia roja y convirtió su cierre de campaña en una advertencia directa contra Jair Bolsonaro. El expresidente apuesta a movilizar el voto útil en la recta final de unas elecciones que, según él, decidirán el futuro democrático de Brasil.
Luiz Inácio Lula da Silva salió este fin de semana a la ofensiva con una demostración de fuerza en São Paulo y convirtió la recta final de la campaña en una alerta sobre el riesgo institucional que, a su juicio, representa Jair Bolsonaro. El candidato del Partido de los Trabajadores pidió frenar al actual presidente en la segunda vuelta del 25 de octubre y sostuvo que el país no puede permitirse un retroceso democrático en una elección marcada por la polarización y el desgaste social.
Según informó El País, miles de simpatizantes vestidos de rojo acompañaron a Lula en un acto pensado para exhibir calle, músculo electoral y capacidad de movilización en el estado más decisivo de Brasil. El expresidente apeló a la memoria de sus gobiernos y al rechazo a la gestión bolsonarista para intentar ampliar su ventaja y atraer a los votantes que todavía dudan entre la continuidad del mandatario ultraderechista y un retorno del líder histórico de la izquierda brasileña. La apuesta no es menor: en un país de voto obligatorio y con una sociedad profundamente dividida, cada margen cuenta.
Lo que está en juego va mucho más allá de una alternancia en el poder. Bolsonaro ha hecho de la confrontación institucional una marca política y Lula intenta capitalizar ese desgaste presentándose como la opción capaz de recomponer gobernabilidad, abrir espacio para el diálogo y aliviar la tensión social acumulada en los últimos años. El desenlace tendrá impacto directo en la economía, en la relación de Brasil con sus vecinos y en el lugar que ocupará el gigante sudamericano dentro de América Latina. Para millones de brasileños, la decisión no solo definirá quién gobierna, sino bajo qué reglas convivirá el país después de la elección.
La imagen de la marea roja en São Paulo sintetiza la estrategia de Lula: transformar la segunda vuelta en un plebiscito sobre la democracia y no solo sobre su liderazgo. Si logra mantener esa narrativa y sumar apoyos fuera de su base tradicional, podría revertir el impulso de Bolsonaro; si no, Brasil entrará en una nueva etapa de incertidumbre política con consecuencias que se sentirán mucho más allá de las urnas.



