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María Corina Machado denuncia su veto para volver a Venezuela

Hace 4 horas

María Corina Machado volvió a denunciar que no puede entrar a Venezuela, una restricción que ha marcado su papel como principal figura de la oposición. En diálogo con The Times, la dirigente habló de sus intentos por regresar y de su vínculo con la administración Trump.

María Corina Machado sigue librando su batalla política desde fuera de Venezuela, impedida de regresar a su país y convertida en uno de los rostros más visibles de la presión internacional contra el gobierno de Nicolás Maduro. En una entrevista con The Times, la líder opositora puso el foco en su esfuerzo por volver al territorio venezolano y en el costo político y personal de una expulsión de hecho que la mantiene lejos del centro de la disputa interna.

Según informó clarin colombia a partir de esa conversación, Machado insistió en que su situación no es solo una anécdota de exilio forzado, sino parte de un patrón más amplio de persecución contra voces disidentes. También abordó su relación con la administración de Donald Trump, un vínculo que ha sido relevante para la estrategia opositora porque Washington sigue siendo uno de los actores más influyentes en la presión diplomática y económica sobre Caracas. En ese contexto, la dirigente volvió a subrayar la idea de que hay delitos políticos y de derechos humanos que, a su juicio, no pueden quedar cubiertos por amnistías ni por fórmulas de perdón automático.

El mensaje importa porque Machado no es una opositora más: es la figura que logró capitalizar el descontento contra Maduro y que, pese a las restricciones, conserva capacidad de movilización dentro y fuera de Venezuela. Su caso resume una realidad conocida en América Latina: cuando una dirigencia política queda fuera del territorio, la disputa no desaparece, pero cambia de escenario y se traslada a tribunales, embajadas, sanciones y medios internacionales. En Venezuela, esa lógica ha sido constante durante años y explica por qué cada declaración suya tiene impacto inmediato en la correlación de fuerzas, incluso si no altera de forma inmediata el control que mantiene el chavismo.

A la espera de nuevos movimientos diplomáticos o judiciales, el episodio vuelve a mostrar que la crisis venezolana no se limita a una pelea por el poder dentro del país, sino a una confrontación de largo aliento sobre legitimidad, justicia y salida política. Machado intenta sostener ambas cosas al mismo tiempo: la presión externa y la aspiración de regresar. Y en esa combinación está buena parte de lo que puede definir el próximo capítulo de la oposición venezolana.

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