Política

Cabal agudiza la pelea interna en el Centro Democrático y alista su propio movimiento

Hace 6 horas

María Fernanda Cabal volvió a tensar la interna del Centro Democrático al cuestionar públicamente a Paloma Valencia y al señalar que el partido se ha desdibujado en su definición ideológica. La senadora insistió además en su idea de impulsar un movimiento político propio.

María Fernanda Cabal volvió a poner sobre la mesa una discusión que el Centro Democrático intenta contener desde hace meses: qué tan claro sigue siendo su rumbo ideológico y quién tiene hoy la autoridad para marcarlo. En medio de esa disputa, la senadora lanzó una crítica directa contra Paloma Valencia y sostuvo que el partido se ha ido alejando de una definición firme de derecha, un mensaje que no solo expone diferencias personales, sino una pugna de fondo por el control del relato dentro de la colectividad.

Según informó El Tiempo - Política, Cabal afirmó que Valencia es una figura rigurosa en lo académico, pero cuestionó su claridad doctrinaria, un señalamiento que en lenguaje político equivale a acusarla de ambigüedad frente a los principios que, en teoría, han sostenido al uribismo. La frase no es menor: en un partido que nació como plataforma de oposición al acuerdo con las FARC, y que durante años capitalizó el discurso de seguridad, institucionalidad y libre mercado, cualquier señal de desplazamiento hacia posiciones menos nítidas puede abrir una fractura entre sus corrientes internas y sus eventuales apuestas electorales.

Lo que está en juego va más allá de una discusión entre dos congresistas con visibilidad nacional. Cabal viene insistiendo en que el Centro Democrático debería recuperar una identidad más definida frente a la izquierda, el orden público y la economía, mientras otros sectores buscan ampliar el espectro político para no quedar atrapados en un nicho ideológico cada vez más estrecho. En ese contexto, su reiteración sobre la necesidad de impulsar un movimiento político propio sugiere que no está dispuesta a esperar indefinidamente una recomposición interna. Y eso, en términos prácticos, equivale a presionar al partido desde afuera y desde adentro al mismo tiempo.

La controversia también revela una realidad que suele quedar camuflada en los discursos de unidad: el Centro Democrático sigue siendo una fuerza con liderazgo reconocible, pero con tensiones de fondo sobre su futuro después de la era de Álvaro Uribe como eje indiscutible. Si Cabal concreta una plataforma paralela, el costo no sería solo simbólico. Podría fragmentar aún más el voto de derecha en Colombia, complicar alianzas legislativas y alterar la disputa por el liderazgo opositor de cara a los próximos ciclos electorales. En política, las divisiones doctrinarias rara vez son solo ideológicas; casi siempre anticipan una pelea por quién manda y quién heredará el capital electoral cuando el partido deje de ser una marca suficiente por sí misma.

Noticias relacionadas