Cabal responde a Petro y escala la disputa por la voz de la oposición
Imagen: El Tiempo - Política
María Fernanda Cabal le salió al paso a Gustavo Petro tras sus críticas sobre la ayuda a las víctimas, en un nuevo choque político marcado por la disputa sobre quién puede hablar en nombre de la oposición. La senadora del Centro Democrático sostuvo que no es el presidente quien debe fijar la réplica opositora.
María Fernanda Cabal volvió a subir el tono del pulso político con Gustavo Petro y le respondió después de que el jefe de Estado afirmara en su cuenta de X que ha sido “ineficaz la ayuda a las víctimas”. La senadora del Centro Democrático no solo rechazó el señalamiento del presidente, sino que aprovechó el intercambio para cuestionar que sea él quien pretenda marcar el libreto de la oposición en medio de una discusión que, otra vez, mezcla derechos de las víctimas, disputa electoral y cálculo político.
Según informó El Tiempo - Política, el comentario de Petro detonó la respuesta de Cabal, que salió a contradecirlo con un mensaje en el que le recordó que no le corresponde al Gobierno definir la voz de sus contradictores. En el fondo, la discusión no gira únicamente alrededor de la eficacia de la reparación o la atención estatal a las víctimas; también pone sobre la mesa la permanente confrontación entre la Casa de Nariño y la oposición, una relación que el presidente suele tensionar desde sus redes y que sus adversarios aprovechan para presentarlo como un mandatario más enfocado en la polémica que en la gestión.
El cruce importa porque la política de víctimas en Colombia sigue siendo uno de los termómetros más sensibles del Estado. Hablar de “ineficacia” en ese terreno no es un asunto menor: implica cuestionar la capacidad institucional para responder a una población golpeada por décadas de conflicto, desplazamiento y abandono. Al mismo tiempo, la reacción de Cabal refleja cómo la oposición conservadora y de derecha busca capitalizar cualquier señal de debilidad del Gobierno, especialmente cuando Petro pone bajo la lupa su propia administración o la de sus antecesores. En otras palabras, la discusión deja de ser técnica en cuestión de segundos y se convierte en una batalla por la narrativa pública.
Para la gente de a pie, el problema es menos ideológico y más concreto: las víctimas siguen esperando respuestas efectivas, trámites ágiles y una presencia estatal que no dependa del ciclo de los trinos ni de la intensidad de las peleas políticas. Mientras Petro insiste en señalar fallas estructurales y sus contradictores lo acusan de usar el tema para confrontar, el país sigue atrapado en la misma pregunta de fondo: qué tanto ha cambiado realmente la atención a las víctimas y por qué, pese a tantos anuncios, la sensación de rezago persiste en amplias regiones del país.




