Libros con discursos de Petro costaron más de $300 millones, según Cabal
Imagen: El Tiempo - Política
La publicación de los libros que recopilan los discursos de Gustavo Petro le costó al Estado más de 300 millones de pesos, según una respuesta oficial conocida por María Fernanda Cabal. El dato reabre el debate sobre el uso de recursos públicos para iniciativas de memoria y propaganda política.
La impresión de los libros que reúnen discursos del presidente Gustavo Petro costó al Estado más de 300 millones de pesos, según la respuesta a un derecho de petición que hizo pública la exsenadora María Fernanda Cabal tras tramitarlo ante el Ministerio de Cultura. El hallazgo encendió una nueva polémica alrededor del manejo de recursos públicos en iniciativas asociadas al Gobierno y puso bajo la lupa el criterio con el que se financian este tipo de publicaciones oficiales.
De acuerdo con la información divulgada por Cabal, el valor giró alrededor de una producción editorial que recoge intervenciones del mandatario y que habría sido contratada por el sector Cultura. Aunque la cifra por sí sola ya genera ruido político, el verdadero trasfondo está en la discusión sobre prioridades: mientras amplios sectores del país reclaman recursos para necesidades urgentes en cultura, educación, salud e infraestructura, el Gobierno aparece vinculando presupuesto estatal a la difusión de mensajes presidenciales en formato libro. Ese contraste es precisamente el que explica la reacción en la oposición.
El episodio no es menor porque toca una fibra sensible en Colombia: el límite entre la divulgación institucional y el uso político de la maquinaria pública. En un país donde cada contratación oficial suele terminar convertida en disputa partidista, un gasto de esta naturaleza alimenta preguntas de fondo sobre transparencia, conveniencia y pertinencia. ¿Es una herramienta de archivo y memoria histórica o una pieza de promoción personal del jefe de Estado? La respuesta no es solo semántica; define cómo se interpreta el uso del dinero de todos. Y cuando la cifra supera los 300 millones de pesos, el debate deja de ser simbólico para convertirse en una discusión fiscal y ética.
En términos políticos, Cabal logra instalar un flanco incómodo para el Ejecutivo en un momento en que la oposición busca asociar al Gobierno con excesos de propaganda y poca austeridad. Pero más allá del pulso entre Gobierno y oposición, el caso deja una lección más amplia: en Colombia, la discusión sobre el gasto público no se agota en la legalidad de una contratación, sino en su legitimidad frente a una ciudadanía cada vez más desconfiada. Cuando los recursos del Estado se usan para narrar el poder, la pregunta inevitable es quién termina financiando esa narrativa y con qué beneficio real para el país.




