Pizarro y Romero arremeten contra De la Espriella y lo acusan de cambiar de piel

Imagen: infobae colombia
María José Pizarro y Camilo Romero volvieron a cuestionar a Abelardo de la Espriella y lo acusaron de cambiar de discurso según le convenga políticamente. La pelea expone el tono cada vez más áspero de la disputa por la Presidencia en Colombia.
María José Pizarro y Camilo Romero reavivaron su ofensiva contra Abelardo de la Espriella, en una nueva señal de que la contienda política en Colombia ya se está jugando tanto en las ideas como en la construcción de personajes. Según informó Infobae Colombia, la congresista del Pacto Histórico y el exgobernador de Nariño cuestionaron con dureza el discurso del abogado y aspirante presidencial, a quien retratan como una figura más calculada que coherente, más pendiente del impacto mediático que de una línea ideológica consistente.
La crítica apunta a una idea que en la política colombiana suele tener mucho peso: la sospecha de que ciertos liderazgos no responden a convicciones estables, sino a la conveniencia del momento. Pizarro y Romero, ambos con una trayectoria asociada al bloque progresista, han insistido en desarmar la imagen de dureza que De la Espriella intenta proyectar hacia el electorado. En esa disputa, no solo ponen en duda su mensaje, sino también la autenticidad de su personaje público, al que acusan de moverse con demasiada facilidad entre registros distintos según el auditorio al que le hable.
Ese choque no es menor. De la Espriella ha hecho de la confrontación una herramienta política y comunicativa, una fórmula que en tiempos de polarización suele encontrar eco entre votantes cansados de la inseguridad, la desconfianza institucional y el ruido de la política tradicional. Por eso, que dos figuras del Pacto Histórico salgan a cuestionarlo no solo revela una diferencia programática; también muestra que el abogado ya entró al radar de sus contradictores como una posible amenaza electoral, o al menos como un actor capaz de captar atención en un escenario fragmentado. En Colombia, donde las campañas se mueven cada vez más por narrativas cortas, símbolos agresivos y choques personales, la disputa por la credibilidad puede pesar tanto como cualquier propuesta de gobierno.
El fondo del asunto es más amplio que un cruce de declaraciones. Lo que está en juego es la batalla por definir quién representa la firmeza y quién encarna el oportunismo en una campaña que todavía no arranca con toda su fuerza, pero que ya exhibe sus tensiones centrales. Para sectores afines a Pizarro y Romero, desmontar la imagen de De la Espriella es una forma de advertirle al país sobre el riesgo de confundir contundencia con liderazgo. Para él, en cambio, la polémica puede servirle como combustible: en la política actual, a veces el ataque también funciona como publicidad. Y en ese terreno, cada golpe verbal termina ampliando una conversación que muchos candidatos prefieren dominar antes que responder.



