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Más de 1.400 hoteles se preparan para demandar a Booking por prácticas abusivas

Hace 1 día
Más de 1.400 hoteles se preparan para demandar a Booking por prácticas abusivas

Imagen: El País

Más de 1.400 hoteleras preparan una demanda colectiva contra Booking por presuntas condiciones abusivas. El despacho CCS calcula que podrían reclamar hasta el 7,3% de los ingresos pagados a la plataforma, tomando como referencia un fallo en Reino Unido.

Más de 1.400 empresas hoteleras están ultimando una demanda colectiva contra Booking por las condiciones que, según sostienen, la plataforma impuso durante años a los establecimientos que dependían de ella para captar clientes. El movimiento no es menor: si prospera, podría convertirse en uno de los mayores reembolsos reclamados por el sector turístico frente a una gran intermediaria digital en Europa y abrir una nueva batalla sobre el poder de las plataformas en la distribución hotelera.

El despacho de abogados CCS, que impulsa la acción, calcula que las compañías afectadas podrían recuperar hasta el 7,3% de los ingresos que pagaron a la plataforma, una cifra que surge de tomar como referencia un caso similar juzgado en el Reino Unido. Ese porcentaje no representa un dato menor para un sector que trabaja con márgenes ajustados y que, en muchos casos, ha dependido de Booking como una vía casi obligada para llenar habitaciones. La reclamación, además, no se limita a una disputa contractual: apunta a discutir si la empresa aprovechó su posición dominante para fijar reglas que habrían perjudicado a los hoteles durante años.

El trasfondo es conocido en la industria. Durante la última década, los grandes intermediarios digitales han concentrado una parte creciente de las reservas hoteleras, imponiendo comisiones, condiciones de visibilidad y exigencias comerciales que muchos pequeños y medianos establecimientos han aceptado por pura necesidad. En España y en otros mercados europeos, esa dependencia ha sido especialmente visible entre hoteles independientes, que suelen tener menos capacidad para invertir en marketing propio y menos músculo para competir contra cadenas con canales de venta directos. Por eso esta demanda importa más allá del pleito en sí: si los tribunales avalan una compensación relevante, el mensaje sería que la relación entre plataformas y proveedores empieza a ser examinada con otra vara, más estricta y menos complaciente.

También hay una lectura política y económica de fondo. La ofensiva judicial contra Booking se suma a un clima regulatorio más duro en Europa frente a las grandes tecnológicas y a los intermediarios que operan como puerta de entrada obligada a mercados enteros. Para los hoteles, una sentencia favorable podría traducirse en dinero, sí, pero también en una corrección del equilibrio de poder con una plataforma que durante años ha marcado las reglas del juego. Para Booking, en cambio, el caso amenaza con convertirse en un precedente incómodo: no solo por el coste financiero de una eventual condena, sino porque podría animar nuevas reclamaciones de empresas que consideran que pagaron demasiado por vender sus habitaciones en internet.

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