Halloween en Cali deja más de 3.000 comparendos y 350 vehículos inmovilizados
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Cali amaneció con saldo alto de control tras las caravanas de Halloween: las autoridades impusieron más de 3.000 comparendos e inmovilizaron 350 vehículos. Aunque hubo quejas por el desorden en varios sectores, el operativo dejó un balance oficial positivo.
Cali cerró la jornada de Halloween con un operativo de control que dejó más de 3.000 comparendos y 350 vehículos inmovilizados, luego de una noche marcada por caravanas masivas y múltiples reportes de desorden en diferentes puntos de la ciudad. Las autoridades desplegaron más de 2.100 uniformados para intentar contener las concentraciones y frenar maniobras peligrosas, en medio de una celebración que volvió a poner a prueba la capacidad de respuesta institucional.
Según informó El Tiempo (Colombia), el balance oficial fue considerado positivo por la administración local pese a las quejas ciudadanas por ruido, congestión y afectaciones a la movilidad. El dispositivo de seguridad incluyó controles viales, acompañamiento en corredores estratégicos y acciones para sancionar conductas que, de acuerdo con las autoridades, pusieron en riesgo tanto a los participantes como a peatones y conductores. La cifra de comparendos da una idea de la magnitud del fenómeno: no se trató de incidentes aislados, sino de una jornada en la que el espacio público fue ocupado por caravanas que desbordaron varios sectores de Cali.
El episodio vuelve a dejar sobre la mesa una discusión que se repite cada año en ciudades colombianas: cómo equilibrar una celebración que muchos viven como parte del calendario social con la obligación del Estado de preservar la seguridad y el orden. En Cali, las caravanas de Halloween ya no son un simple asunto de entretenimiento; se han convertido en un problema de movilidad, convivencia y control urbano. Para los ciudadanos, eso significa más trancones, más ruido y más exposición a maniobras temerarias; para las autoridades, un recordatorio de que la vigilancia de una sola noche puede exigir el mismo músculo logístico de un evento masivo formal.
La pregunta ahora es si este tipo de operativos logra disuadir de fondo las caravanas o si apenas sirve para contener sus efectos durante unas horas. El balance de Halloween en Cali muestra una ciudad donde la celebración sigue creciendo, pero también donde el costo de no regularla se vuelve cada vez más visible. En términos prácticos, la noche dejó claro que la discusión ya no es solo policial: también es de cultura ciudadana y de autoridad real sobre el espacio público.



