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La secta de la alta sociedad que atrapó a modelos jóvenes en los años 80

Hace 2 horas
La secta de la alta sociedad que atrapó a modelos jóvenes en los años 80

Imagen: BBC Mundo

Una exmodelo rompe el silencio sobre Eternal Values, la secta apocalíptica de los años 80 que sedujo a jóvenes de la élite neoyorquina con promesas de verdad y redención. Detrás había control mental, aislamiento y una líder que decía ser un extraterrestre en forma humana.

En los años 80, cuando Nueva York era un imán para aspirantes a modelos, artistas y jóvenes en busca de pertenencia, una secta llamada Eternal Values logró infiltrarse en ese mundo con una mezcla de glamour, misticismo y manipulación. Liderada por una figura enigmática de la alta sociedad neoyorquina, que aseguraba ser un extraterrestre en forma humana, la organización atrapó a personas de perfil alto y a jóvenes que veían en ella una salida espiritual a la incertidumbre de la época. Hoy, uno de sus exseguidores más visibles decide contar lo que vivió: un proceso de captación que, según su relato, no tuvo nada de inocente y sí mucho de control psicológico.

De acuerdo con la reconstrucción que hace BBC Mundo, Eternal Values no operaba como una secta marginal al estilo caricaturesco que suele imaginarse desde afuera. Su fuerza estaba justamente en lo contrario: en proyectar sofisticación, acceso a círculos exclusivos y una narrativa casi cósmica que seducía a quienes buscaban sentido en medio de la ambición y la vulnerabilidad. Entre sus miembros hubo jóvenes modelos y personas vinculadas a la élite neoyorquina, un entorno donde la apariencia, la validación externa y la promesa de éxito podían abrir la puerta a dinámicas de dependencia. El testimonio del exintegrante más destacado no solo ofrece detalles personales, sino que ilumina cómo funcionaba la maquinaria de reclutamiento: primero la fascinación, luego el aislamiento, después la obediencia.

Lo que hace relevante esta historia no es solo su exotismo, sino su vigencia. Las sectas no desaparecieron con los ochenta; cambiaron de forma, de lenguaje y de canales de influencia. Hoy el control puede disfrazarse de bienestar, espiritualidad, productividad o comunidad exclusiva, pero el mecanismo de fondo sigue siendo similar: aislar, convencer, romper vínculos y sustituir la autonomía por lealtad absoluta. Por eso este caso importa más allá del morbo. Expone cómo personas inteligentes, exitosas o socialmente conectadas pueden caer en redes de manipulación cuando coinciden la crisis personal, la promesa de pertenencia y una voz que se presenta como portadora de una verdad superior. En una época en la que la desinformación y las identidades frágiles vuelven a ganar terreno, la historia de Eternal Values funciona como advertencia y espejo: nadie está completamente a salvo de un discurso que se disfraza de salvación.

El relato del exseguidor también obliga a mirar con más cuidado el papel de los entornos de elite en la legitimación de figuras abusivas. Cuando una comunidad social prestigiosa da espacio a un líder carismático, el prestigio puede operar como blindaje. Y eso, en cualquier década, sigue siendo peligroso: lo que empieza como curiosidad puede terminar en sometimiento.

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