Demoras de más de 90 días agravan el acceso a la salud en Colombia

Imagen: infobae colombia
Un informe de la Fundación Retorno Vital revela que el acceso a la salud en Colombia sigue trabado por demoras que superan los 90 días en más de un tercio de los casos analizados. Casi todos los reclamos correspondieron a servicios incluidos en el Plan de Beneficios en Salud, lo que deja en evidencia fallas de oportunidad, no de cobertura.
Las principales barreras para acceder a la salud en Colombia no están en la existencia de los servicios, sino en la espera para recibirlos. Un informe de la Fundación Retorno Vital, citado por infobae colombia, analizó 908 casos gestionados durante 2025 y concluyó que el 35,5% tuvo demoras superiores a 90 días, una espera que en la práctica puede agravar enfermedades, retrasar diagnósticos y encarecer tratamientos que deberían llegar a tiempo.
El dato más revelador es otro: el 99,9% de los casos correspondió a servicios y tecnologías que ya están incluidos en el Plan de Beneficios en Salud. Es decir, la dificultad no radica principalmente en un problema de cobertura formal, sino en la capacidad real del sistema para garantizar citas, autorizaciones, medicamentos y procedimientos sin que el paciente tenga que chocar contra trámites, filas y tiempos de respuesta excesivos. En términos simples, el derecho existe sobre el papel, pero muchas veces no se materializa cuando más se necesita.
Este hallazgo es importante porque pone el foco en una falla estructural del sistema colombiano: la brecha entre lo que la normativa promete y lo que el paciente termina recibiendo. Cuando una persona espera meses por una autorización o por un medicamento, el costo no es solo administrativo; también es clínico, económico y social. Para un país donde buena parte de la población depende del sistema público o de aseguramiento, la oportunidad en la atención define si un tratamiento llega a tiempo o se convierte en un problema mayor. Y mientras los debates se concentran en reformas, los usuarios siguen enfrentando una realidad cotidiana marcada por demoras que deberían ser excepcionales, no la norma.
En ese contexto, el informe de Retorno Vital funciona como una alerta sobre el deterioro de la experiencia del paciente en Colombia. No se trata únicamente de que existan barreras, sino de que esas barreras afectan prestaciones que ya están reconocidas dentro del sistema. Si las autoridades no corrigen los cuellos de botella en autorizaciones, entrega de medicamentos y asignación de citas, el país seguirá teniendo una cobertura nominalmente amplia, pero con acceso tardío, que al final es una forma silenciosa de negar atención.



