Colombia

Destapan en Nariño red de clínicas ilegales para cirugías estéticas

Hace 6 horas

Las autoridades en Nariño descubrieron una red de clínicas clandestinas donde, según el reporte oficial, médicos y enfermeras habrían practicado cirugías estéticas en condiciones irregulares durante dos años. El operativo dejó más de 10.000 insumos vencidos decomisados y el caso fue remitido al Tribunal de Ética Médica.

En Nariño quedó al descubierto una red de centros clandestinos que, según las autoridades, habría operado durante dos años ofreciendo cirugías estéticas en 74 clínicas ilegales. El hallazgo no solo pone en evidencia una industria clandestina que se movía al margen de la ley, sino también un riesgo directo para la vida de pacientes que, en busca de procedimientos rápidos y más baratos, terminaron expuestos a prácticas sin garantías sanitarias mínimas.

De acuerdo con lo informado por El Tiempo (Colombia), en los operativos de control las autoridades decomisaron más de 10.000 insumos vencidos, un dato que revela la magnitud del problema y la precariedad con la que funcionaban estos lugares. Además, los casos fueron trasladados al Tribunal de Ética Médica, lo que abre la puerta a sanciones disciplinarias contra los profesionales involucrados, mientras se revisa hasta dónde llegó la responsabilidad de médicos y enfermeras dentro de esta red. El expediente, por ahora, apunta a un esquema extendido y no a un hecho aislado.

El caso importa porque retrata una falla que combina negocio ilegal, debilidad en la vigilancia sanitaria y una demanda creciente por procedimientos estéticos en Colombia. Cuando una clínica clandestina usa material vencido o presta servicios sin habilitación, el daño no se limita a una infracción administrativa: puede terminar en infecciones, complicaciones graves, secuelas permanentes o incluso muertes evitables. Nariño, además, se convierte en un espejo incómodo para otras regiones del país donde la oferta de estética informal ha crecido al ritmo de la publicidad en redes y de consumidores que muchas veces desconocen los riesgos reales.

Más allá del operativo, lo que sigue será determinar cuántos pacientes pasaron por estos centros, quiénes autorizaron su funcionamiento y qué controles fallaron durante tanto tiempo. Si las investigaciones confirman lo reportado, este caso podría convertirse en uno de los mayores golpes contra la cirugía estética ilegal en la región y en una advertencia seria sobre el costo humano de la informalidad médica en Colombia.

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