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Messi revive a Maradona ante Inglaterra y vuelve a discutirle el trono a Pelé

Hace 2 horas
Messi revive a Maradona ante Inglaterra y vuelve a discutirle el trono a Pelé

Imagen: El País

Lionel Messi volvió a vestir la camiseta de la épica: lideró la remontada de Argentina ante Inglaterra y repitió un 2-1 que inevitablemente remite a Diego Maradona en México 86. El resultado reabre el debate sobre su lugar en la historia y lo acerca, otra vez, a Pelé.

Argentina volvió a encontrar en Lionel Messi a su conductor en un partido de alto voltaje y carga simbólica. La Albiceleste remontó para vencer 2-1 a Inglaterra, un marcador que inevitablemente activa la memoria colectiva del fútbol argentino porque replica el resultado con el que Diego Maradona marcó a los ingleses en el Mundial de México 1986. Más que una victoria, fue una escena de continuidad histórica: el presente de Messi dialogando con el pasado de Maradona.

La actuación del capitán argentino fue decisiva en la reacción del equipo, que supo sostenerse en los momentos de mayor presión y terminó imponiendo su jerarquía en un duelo que siempre trasciende lo deportivo. En el relato de este partido, Messi no solo aparece como el jugador que desequilibra; también como el emblema de una selección que vuelve a apoyarse en su figura para resolver noches complejas. El paralelismo con Maradona no es casual ni forzado: Argentina ganó exactamente 2-1, ante el mismo rival y en un contexto donde cada gesto queda amplificado por la memoria futbolera del país.

Por eso este triunfo importa más allá del resultado. En Argentina, cada partido grande de Messi ya no se mide solo por puntos o clasificación, sino por su peso en la construcción del legado. La comparación con Maradona seguirá viva porque ambos encarnaron épocas distintas de una misma mitología nacional, y porque enfrentar a Inglaterra siempre suma una capa política, emocional e histórica que ningún otro rival ofrece. En ese tablero de símbolos, Messi avanza también en la discusión que lo acompaña desde hace años: cuánto le falta, si es que le falta algo, para sentarse definitivamente en la mesa de Pelé y Maradona.

Lo que deja esta victoria es una certeza incómoda para cualquier intento de simplificación: Messi ya no compite solo por títulos, compite por permanencia en la memoria. Cada actuación de este tipo lo acerca a una categoría reservada para muy pocos, la de los futbolistas que no solo ganan partidos, sino que reescriben la manera en que una generación entiende la grandeza. Y eso, en el fútbol argentino, es casi tanto como ganar un Mundial.

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