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Salzburgo entre la reparación de Mozart y la insatisfacción con una nueva ‘Carmen’

Hace 1 hora
Salzburgo entre la reparación de Mozart y la insatisfacción con una nueva ‘Carmen’

Imagen: El País

El Festival de Salzburgo recupera el ‘Così fan tutte’ de Christof Loy tal como fue concebido antes de la pandemia y estrena una nueva ‘Carmen’ de Gabriela Carrizo que, según la crítica, no suma a la larga historia escénica de Bizet. La cita austríaca vuelve así a medir su ambición entre la contención y el exceso.

El Festival de Salzburgo ha vuelto a poner sobre la mesa dos lecturas muy distintas de la ópera: por un lado, la reposición del ‘Così fan tutte’ de Christof Loy, ahora restaurado con todo lo que tuvo que recortarse en 2020; por el otro, el estreno de una nueva ‘Carmen’ firmada por Gabriela Carrizo que, a juzgar por la valoración crítica, llega sin el peso suficiente para dejar huella en una obra que ya ha sido interpretada desde casi todos los ángulos posibles. En un certamen que siempre mide su prestigio en función de sus apuestas artísticas, la comparación entre ambas producciones dice mucho más que un simple balance de cartel.

La recuperación de ‘Così fan tutte’ tiene un valor que va más allá de la corrección de una deuda con la pandemia. En 2020, la producción de Loy quedó inevitablemente mutilada por las restricciones sanitarias y por la fragilidad de una temporada operística obligada a sobrevivir a medias. Reponerla ahora completa no solo devuelve coherencia a la propuesta, sino que también permite evaluar en su verdadera dimensión el trabajo escénico de un director que suele apostar por la precisión psicológica, la economía expresiva y una lectura refinada de Mozart. Esa restitución, además, funciona como una especie de ajuste de cuentas con el tiempo perdido: Salzburgo no solo programa, también repara.

Más discutida parece la nueva ‘Carmen’ de Gabriela Carrizo, que llega con la expectativa habitual que rodea cualquier intento de releer el clásico de Bizet en un escenario donde el personaje ha sido diseccionado hasta el agotamiento. Pero si el Festival de Salzburgo quiere seguir siendo un laboratorio de alto nivel, no le basta con sumar nombres ni con vestir de novedad una ópera que exige una mirada realmente transformadora. La crítica apunta justamente a eso: la producción no aporta demasiado a la historia escénica de ‘Carmen’, una obra que ya ha visto pasar por delante enfoques feministas, políticos, minimalistas, psicológicos y espectaculares. En un repertorio así, la originalidad no se mide por el gesto, sino por la capacidad de abrir una grieta nueva en un relato ya muy explorado.

Lo que deja esta doble apuesta es una imagen muy nítida del momento que vive Salzburgo: un festival que sigue aspirando a ser referencia mundial, pero que también queda expuesto cuando la ambición no se traduce en una visión potente. La reposición de ‘Così fan tutte’ recuerda que a veces el mayor acto de justicia artística es devolver una obra a su integridad; la nueva ‘Carmen’, en cambio, evidencia lo difícil que resulta decir algo verdaderamente nuevo sobre un título canónico sin caer en la mera ilustración. Y en eso, al final, se juega buena parte del valor de un festival como éste: no solo en la excelencia de sus intérpretes, sino en la capacidad de hacer que cada montaje justifique por qué merece existir hoy.

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