México respalda la neutralidad del Canal de Panamá en mensaje de peso regional

Imagen: infobae
México dio un paso político relevante al respaldar el Tratado de Neutralidad del Canal de Panamá, en un gesto que refuerza la defensa de una vía estratégica en medio de tensiones regionales. El pronunciamiento se produjo durante el encuentro entre Claudia Sheinbaum y José Raúl Mulino, marcado también por un mensaje sobre el monopolio de la fuerza en manos del Estado.
México se sumó a los países que respaldan el Tratado de Neutralidad del Canal de Panamá, un respaldo que va más allá del protocolo diplomático y que toca uno de los puntos más sensibles de la arquitectura estratégica del hemisferio: quién garantiza la seguridad de una de las rutas comerciales más importantes del planeta. La señal fue dada en el marco del encuentro entre la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y el mandatario panameño, José Raúl Mulino, en una conversación que dejó ver coincidencias políticas, pero también una lectura común sobre el papel del Estado frente a las amenazas que erosionan la institucionalidad en la región.
De acuerdo con lo informado por infobae, Mulino planteó en esa reunión que es indispensable recuperar el monopolio legítimo de la fuerza en manos de los Estados democráticos y de las instituciones surgidas de la Constitución. Esa afirmación no es menor: en América Latina, donde la inseguridad, el crimen organizado y la debilidad institucional han puesto en jaque a varios gobiernos, hablar de monopolio de la fuerza es hablar del control territorial, de la autoridad civil y de la capacidad real de los gobiernos para sostener el orden público. El respaldo mexicano al tratado, en ese contexto, funciona como un mensaje político de apoyo a la estabilidad panameña y a la protección de un activo global que atraviesa momentos de vigilancia reforzada por el entorno geopolítico.
El Canal de Panamá no solo conecta océanos; conecta intereses económicos, comerciales y estratégicos de Estados Unidos, América Latina, Asia y Europa. Por eso, cualquier pronunciamiento sobre su neutralidad tiene implicaciones que van mucho más allá de Panamá. Que México se alinee con este principio refuerza una idea central: la vía interoceánica debe mantenerse al margen de presiones militares o intentos de apropiación geopolítica. En un momento en que la región enfrenta desconfianza ciudadana, violencia criminal y disputas por soberanía, este tipo de apoyos buscan blindar la legitimidad de los Estados y enviar una señal de orden internacional. Para la gente común, el tema puede parecer lejano, pero no lo es: un Canal de Panamá estable impacta el comercio, los precios, las cadenas de suministro y, en última instancia, la economía cotidiana de países como México, Panamá, Colombia y Estados Unidos.
La reunión entre Sheinbaum y Mulino deja una lectura adicional: ambos gobiernos parecen apostar por una diplomacia de pragmatismo regional, menos ideológica y más enfocada en seguridad, gobernabilidad y cooperación. El respaldo al Tratado de Neutralidad no resuelve por sí solo los desafíos del canal, pero sí fortalece un consenso político indispensable en una época en la que las presiones externas e internas ponen a prueba la capacidad de los Estados para sostener su soberanía. En esa disputa, el mensaje es claro: la defensa de las instituciones y de la neutralidad del Canal sigue siendo una pieza clave del equilibrio hemisférico.



