Landa conquista la etapa reina y Enric Mas queda a un paso de ganar la Vuelta
Mikel Landa ganó en solitario la etapa reina de la Vuelta en Collado del Alguacil tras atacar a 7 kilómetros de la cima. Enric Mas conservó el maillot rojo y quedó a un paso de coronarse campeón en Granada.
Mikel Landa se llevó la gloria en la etapa reina de la Vuelta con un ataque decidido a siete kilómetros de la cima del Collado del Alguacil, en Granada, y firmó una victoria en solitario que vuelve a poner su nombre entre los grandes momentos de la carrera. El ciclista alavés cruzó primero la meta tras 4 horas, 58 minutos y 1 segundo de esfuerzo en los 186,8 kilómetros entre La Calahorra y el final en alto, un triunfo de autoridad que también representa su segunda victoria en la ronda española, después de la conseguida en Andorra en 2015.
La jornada dejó además una radiografía bastante clara de cómo llega la Vuelta a su desenlace: el líder Enric Mas sostuvo el maillot rojo con solvencia relativa al entrar a 6 minutos y 57 segundos del ganador, suficiente para defender la primera posición cuando solo queda una etapa por disputarse. Detrás de Landa, el noruego Tobias Halland Johannessen terminó segundo a 47 segundos, mientras que el belga Ramses Debruyne cerró el podio del día a 1 minuto y 27 segundos. En la general, Mas mantiene el control, el esloveno Primoz Roglic conserva el segundo lugar y el austríaco Felix Gall se asegura la tercera plaza, un trío que refleja la dureza de una edición que no ha regalado margen para errores.
Lo ocurrido en Collado del Alguacil importa por dos razones. Primero, porque confirma que Landa sigue siendo un ciclista capaz de marcar diferencias en montaña cuando encuentra piernas y terreno para su estilo ofensivo, algo que siempre le ha dado un lugar especial en el pelotón, aunque su carrera también haya estado marcada por irregularidad y caídas. Segundo, porque deja a Enric Mas a las puertas de un título que sería determinante para su trayectoria: si completa la última jornada en Granada sin sobresaltos, el balear alcanzará uno de los mayores hitos de su carrera y le dará a España un ganador en casa en una Vuelta que ha sido exigente, táctica y muy controlada por los favoritos. En una carrera así, no solo gana quien ataca; también quien sabe resistir cuando todos esperan un derrumbe.
La etapa reina suele ser el filtro que separa al aspirante del campeón, y esta vez el filtro favoreció a Landa en el día y a Mas en la clasificación general. Lo que queda ahora es casi un trámite deportivo, pero no uno cualquiera: la última jornada siempre guarda espacio para el nerviosismo, los golpes de guion y los pequeños accidentes que pueden cambiar una fotografía ya casi definitiva. Granada, en ese sentido, no será solo el cierre de la Vuelta; será la confirmación de si Mas convierte una defensa impecable en victoria final y de si Landa transforma una gran etapa en una de esas gestas que el ciclismo recuerda durante años.




