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PSOE cierra filas con Bolaños y ve en Aldama una maniobra para “hacer ruido”

Hace 3 horas
PSOE cierra filas con Bolaños y ve en Aldama una maniobra para “hacer ruido”

Imagen: infobae

El PSOE salió a defender a Félix Bolaños tras las acusaciones de Víctor de Aldama sobre un supuesto intento de compra para que callara. Montse Mínguez sostuvo que se trata de una estrategia para “derrumbalo todo” y negó cualquier vínculo del ministro con el empresario.

El PSOE ha cerrado filas en torno al ministro de Justicia, Félix Bolaños, después de que Víctor de Aldama asegurara que emisarios vinculados a Bolaños y a Santos Cerdán intentaron comprar su silencio. La portavoz socialista, Montse Mínguez, descartó de plano esa versión y la interpretó como parte de una maniobra orientada a desestabilizar el escenario político y judicial, en un momento en que el caso de las mascarillas sigue proyectando sombras sobre distintas figuras de la trama.

Durante una entrevista en La Mirada Crítica de Tele 5, recogida por Europa Press, Mínguez defendió que Bolaños no tiene relación alguna con Aldama y remarcó que el ministro ha actuado con integridad en el ejercicio de sus funciones. La dirigente del PSOE insistió en que el partido se atiene a la respuesta del propio titular de Justicia, quien ya presentó una querella contra el empresario condenado por lanzar acusaciones que, según su versión, carecen de pruebas. El mensaje de Ferraz fue claro: no solo niegan los hechos, sino que los enmarcan en una ofensiva política y mediática para elevar el ruido alrededor del Gobierno.

La controversia no es menor porque Aldama no es un testigo cualquiera: su nombre aparece asociado a uno de los escándalos más incómodos que ha atravesado el entorno político y empresarial ligado a la compra de material sanitario durante la pandemia. Aunque fue condenado por el caso mascarillas en el Tribunal Supremo, no terminó ingresando en prisión, un matiz que no borra el peso de sus declaraciones ni el interés que despiertan cada vez que apunta hacia cargos públicos. En ese contexto, el PSOE busca cortar de raíz cualquier intento de vincular a Bolaños con una red de contactos opaca, consciente de que este tipo de acusaciones, aunque no se sostengan judicialmente, pueden erosionar la confianza ciudadana y alimentar la sospecha de fondo que suele acompañar a los grandes casos de corrupción.

El episodio también refleja una dinámica cada vez más común en la política española: la disputa no se libra solo en los tribunales, sino en el terreno de la narrativa pública. Para el Gobierno, el objetivo es impedir que una denuncia sin respaldo probatorio se convierta en verdad política por pura repetición. Para la oposición, en cambio, cada nueva afirmación de Aldama funciona como combustible para mantener viva la presión sobre el Ejecutivo. En medio de ese pulso, lo que queda es una certeza incómoda: cuando los escándalos se mezclan con estrategias de desgaste, la ciudadanía termina atrapada entre versiones cruzadas y una sensación creciente de desgaste institucional.

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