Ministerio de Cultura pagó $63.000 millones tras meses de retrasos

Imagen: infobae
El Ministerio de Cultura logró girar $63.000 millones para saldar parte de sus deudas con artistas y gestores, tras meses de retrasos marcados por problemas de caja. A septiembre, las obligaciones pendientes seguían por encima de los $185.000 millones.
El Ministerio de Cultura comenzó a ponerse al día con artistas, gestores y contratistas después de meses de retrasos en sus pagos. Según informó infobae, la entidad giró $63.000 millones para atender compromisos acumulados, en medio de una presión financiera que terminó afectando la ejecución de proyectos culturales en distintas regiones del país.
La explicación oficial apunta a dos factores que terminaron por ahogar la caja: dificultades de liquidez y restricciones del Programa Anual Mensualizado de Caja, conocido como PAC. Ese cuello de botella limitó la capacidad del ministerio para cumplir oportunamente con sus obligaciones. El problema no era menor: para septiembre, el saldo de compromisos pendientes ya superaba los $185.000 millones, una cifra que revela la magnitud del rezago y el impacto que tuvo sobre quienes dependen de esos recursos para sostener su trabajo.
Más allá del dato contable, el retraso en pagos en Cultura tiene consecuencias concretas. En un sector donde abundan los contratos por prestación de servicios, las convocatorias y los apoyos a procesos comunitarios, cualquier demora puede frenar ensayos, producciones, festivales, talleres y giras. También deja en evidencia una tensión recurrente en el Estado colombiano: prometer ejecución sin garantizar la caja suficiente para cumplirla. En la práctica, eso significa que cientos de trabajadores culturales terminan asumiendo el costo de una planeación presupuestal que no siempre aterriza a tiempo.
Lo que viene ahora es una prueba de credibilidad para la cartera. Girar parte de la deuda ayuda a aliviar la presión inmediata, pero no borra el problema de fondo: si el flujo de recursos sigue condicionado por las restricciones del PAC y por la fragilidad de la tesorería, el riesgo de nuevos retrasos seguirá sobre la mesa. Para el sector cultural, que históricamente ha reclamado estabilidad y cumplimiento, la pregunta no es solo cuánto se pagó esta vez, sino si el Estado podrá evitar que la próxima crisis de caja vuelva a dejar en suspenso el sustento de quienes viven de la cultura.



