Política

Nuevo Gobierno de De La Espriella anuncia recorte del gasto ante déficit de 7,8 %

Hace 3 horas

El ministro de Hacienda designado por Abelardo De La Espriella anticipó un recorte del gasto público como una de las primeras decisiones del nuevo Gobierno. La advertencia llega cuando, según dijo, el déficit fiscal ya estaría en 7,8 % y el margen de maniobra es mínimo.

El próximo ministro de Hacienda del gobierno de Abelardo De La Espriella puso sobre la mesa una señal de ajuste desde antes de que el nuevo mandatario jure el cargo: el país, según dijo, enfrenta un déficit fiscal de 7,8 % y la respuesta inmediata será un recorte del gasto público. El anuncio no es menor. En términos políticos y económicos, equivale a admitir que la nueva administración heredará —o asumirá como diagnóstico de entrada— unas cuentas públicas presionadas y con poco espacio para improvisaciones.

De acuerdo con lo planteado por el funcionario designado, la prioridad del equipo económico será ordenar las finanzas del Estado, empezando por contener el gasto que, a su juicio, se convirtió en uno de los principales desequilibrios del país. Aunque no detalló todavía qué rubros serán revisados ni cuál será la magnitud del recorte, sí dejó claro que el tema fiscal estará en el centro de la agenda desde el primer día. La advertencia llega faltando menos de dos días para la posesión presidencial, en un momento en que los mercados, los gremios y la opinión pública suelen leer cada mensaje como una hoja de ruta del nuevo poder.

La señal importa por una razón de fondo: un déficit de esa magnitud reduce la capacidad del Estado para financiar programas sociales, inversión pública y funcionamiento general sin acudir a más deuda o a nuevos ajustes tributarios. En la práctica, cualquier recorte del gasto termina teniendo efectos concretos sobre la ejecución de obras, la asignación de recursos a sectores sensibles y la relación del Gobierno con sindicatos, gobernadores, alcaldes y beneficiarios de programas estatales. Por eso, más que un anuncio técnico, lo que se perfila es el inicio de una discusión política de alto voltaje sobre quién paga la corrección fiscal y qué tan rápido quiere hacerlo el nuevo Gobierno.

El desafío para De La Espriella será demostrar que el recorte no se traducirá en una parálisis del Estado ni en un golpe indiscriminado sobre la economía real. En América Latina, los gobiernos que entran con la bandera del ajuste suelen chocar pronto con la realidad: si aprietan demasiado, enfrían la actividad y erosionan respaldo; si avanzan con cautela, el deterioro fiscal se vuelve un problema mayor. Ese es el dilema que ahora queda planteado antes incluso de que empiece formalmente el mandato.

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