Colombia

Arjona cuestiona el empalme ambiental y pone en duda las cifras de deforestación

Hace 4 horas

El ministro designado de Ambiente, Fabio Arjona, lanzó duras críticas al balance que recibió en el empalme con el Gobierno Petro: habló de descuido en los parques nacionales y cuestionó las cifras oficiales de deforestación. Sus observaciones abren una disputa por el estado real de la política ambiental en Colombia.

El ministro designado de Ambiente, Fabio Arjona, dejó ver que el relevo en la cartera no será de trámite sino de discusión de fondo: tras revisar el empalme con el equipo saliente de Irene Vélez, advirtió un “descuido” en los parques nacionales y puso en duda las cifras de deforestación que ha defendido el Gobierno de Gustavo Petro. El señalamiento es relevante no solo por el choque político que anticipa, sino porque apunta al corazón de la gestión ambiental del país: la conservación de las áreas protegidas y la credibilidad de los datos oficiales con los que se mide la pérdida de bosque.

Según informó Infobae Colombia, Arjona explicó que el balance general recibido durante el proceso de empalme dejó preocupaciones sobre el estado de varias zonas protegidas y sobre la forma en que se están presentando los resultados en materia de deforestación. En su lectura, el panorama no coincide con la narrativa de éxito que ha intentado instalar el Ejecutivo, especialmente en un tema donde cada cifra tiene impacto directo sobre decisiones de control, presupuesto, cooperación internacional y confianza ciudadana. Cuando un funcionario entrante cuestiona los números heredados, la discusión deja de ser técnica y se convierte en política pública en disputa.

El asunto importa porque los parques nacionales y la deforestación son dos termómetros de la capacidad real del Estado para proteger el territorio. Colombia sigue siendo uno de los países más biodiversos del planeta y, al mismo tiempo, uno de los más golpeados por la presión sobre selvas, reservas y corredores ecológicos. Si el nuevo ministro designado encuentra deterioro en la gestión de los parques, eso puede traducirse en menos vigilancia, menos control sobre actividades ilegales y más vulnerabilidad para comunidades que dependen de esos ecosistemas. Y si además se cuestionan las cifras oficiales de deforestación, el debate ya no será solo sobre cuánto bosque se pierde, sino sobre si el país está midiendo bien su propio deterioro ambiental.

En los próximos días, la atención estará puesta en la entrega formal de información, en la respuesta del equipo saliente y en si Arjona plantea ajustes de fondo o una auditoría más estricta sobre la política ambiental heredada. Lo que está en juego no es una pelea de despacho: es la capacidad del Estado para demostrar con hechos, y no con discursos, que proteger los parques y frenar la deforestación sigue siendo una prioridad real.

Noticias relacionadas