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El llamado de monseñor Lozano contra la soledad y el descarte de los mayores

Hace 1 hora
El llamado de monseñor Lozano contra la soledad y el descarte de los mayores

Imagen: infobae

El arzobispo de San Juan puso el foco en una realidad incómoda: el envejecimiento sigue tratándose, en demasiados casos, como una carga y no como una etapa de valor social. Desde su homilía, denunció la soledad de los mayores y pidió romper con la cultura del descarte.

El arzobispo de San Juan, monseñor Roberto Octavio González Nieves, lanzó un mensaje frontal contra una de las formas más silenciosas de exclusión en nuestras sociedades: la que empuja a las personas mayores a la invisibilidad. En una intervención recogida por Infobae, el prelado cuestionó la idea de que la vejez equivalga a obsolescencia y advirtió que la edad no debería convertirse en un criterio para medir el valor humano. Su planteamiento toca una fibra sensible en un momento en que el envejecimiento poblacional avanza y, al mismo tiempo, crecen la soledad, el abandono y el trato utilitarista hacia quienes ya no producen al ritmo del mercado.

Según informó Infobae, el arzobispo llamó a reconocer la sabiduría acumulada por los adultos mayores y a mirar con mayor seriedad el problema del aislamiento que muchos de ellos enfrentan. Su denuncia no se quedó en un gesto pastoral: apuntó a una cultura que premia lo inmediato, lo joven y lo rentable, y que con frecuencia arrincona a quienes necesitan acompañamiento, cuidado y voz. Ese fenómeno no es ajeno ni a Puerto Rico ni al resto de América Latina y Estados Unidos, donde la combinación entre hogares fragmentados, jornadas de trabajo extensas y sistemas de cuidado insuficientes deja a miles de personas mayores dependiendo de redes familiares cada vez más débiles.

Lo que plantea monseñor González Nieves va más allá de una reflexión religiosa. En el fondo, está cuestionando una lógica social que reduce a las personas a su nivel de productividad y las vuelve prescindibles cuando envejecen. Esa cultura del descarte se expresa en múltiples capas: desde el abandono doméstico hasta políticas públicas que llegan tarde, pasando por instituciones que todavía no dimensionan el impacto del envejecimiento demográfico. En Estados Unidos y en buena parte de la región, el debate ya no es solo cuántas personas mayores habrá en las próximas décadas, sino cómo se les garantizará dignidad, atención médica, participación social y un lugar activo en la comunidad. Ignorar esa conversación es aceptar una vejez marcada por la soledad y el silenciamiento.

La advertencia del arzobispo también funciona como un espejo para la sociedad en general. Envejecer no debería ser sinónimo de quedar fuera del relato colectivo, sino de sumar experiencia a una comunidad que necesita más memoria y menos indiferencia. Si algo deja claro su mensaje es que la discusión sobre los mayores no puede limitarse a fechas conmemorativas o discursos piadosos: exige cambios culturales, familiares e institucionales. Porque el verdadero costo de abandonar a los viejos no se mide solo en sufrimiento individual, sino en la degradación moral de toda la sociedad.

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