Mouliaá vuelve a esquivar al juez en la causa que Errejón le abrió por presuntas calumnias

Imagen: infobae
Elisa Mouliaá volverá a faltar a su cita ante el juez que investiga la querella de Íñigo Errejón por presuntas calumnias. La actriz dice que trabaja en Oriente Medio y que no puede desplazarse, mientras el magistrado ve una estrategia para alargar el proceso.
Elisa Mouliaá ha comunicado que no acudirá el lunes a declarar ante el juez Arturo Zamarriego en la causa abierta por la querella de Íñigo Errejón por presuntas calumnias. La actriz sostiene que se encuentra trabajando bajo un contrato internacional firmado antes del actual calendario judicial, con actividad entre Dubái y distintas zonas del Mar Rojo, donde —según explicó— las comunicaciones son limitadas o directamente inexistentes. Con ese argumento, asegura que no podrá asistir a la citación prevista y vuelve a colocar el foco sobre un procedimiento que se ha convertido en una pulseada procesal de alto voltaje entre ambas partes.
La nueva ausencia no llega aislada. Según informó infobae, el magistrado ha rechazado tanto la petición de suspensión como la recusación planteada por la defensa de Mouliaá, al entender que se trata de un intento más de evitar su comparecencia ante el juzgado. En su auto, Zamarriego sostiene que la actriz viene desplegando una estrategia para no declarar y critica que la recusación se está utilizando con una finalidad distinta a la prevista por la ley. El juez también recuerda que ya hubo una primera suspensión el 27 de marzo, que posteriormente un médico forense la examinó en su domicilio y concluyó que estaba en condiciones de declarar, y que en la última fecha fijada, el 24 de abril, tampoco acudió alegando un cuadro ansioso-depresivo. La defensa de Errejón, además, aportó publicaciones en X en las que la actriz anunciaba su intención de no presentarse hasta que se resolviera otro juicio pendiente en el que ella figura como denunciante.
Más allá del choque puntual entre una actriz y un exdiputado, el caso refleja cómo se entrelazan hoy la batalla judicial, la exposición mediática y la guerra de relatos en causas sensibles vinculadas a denuncias de presunta violencia sexual. Errejón presentó su querella después de que Mouliaá lo acusara en televisión de presuntamente intentar presionar a dos testigos vinculados a la investigación por un supuesto delito de agresión sexual del expolítico. En paralelo, sigue pendiente en la Audiencia Provincial de Madrid la decisión sobre si habrá juicio por esa otra causa, que es la de mayor gravedad e impacto político. Esa demora explica por qué el entorno de Mouliaá insiste en que no tiene sentido acelerar procesos accesorios mientras la causa principal sigue sin resolverse.
El pulso judicial tiene, además, una lectura política y social que no conviene subestimar. En España, como en otros países, los procesos por denuncias de presuntos abusos sexuales se están dirimiendo también en la arena pública, donde cada comparecencia suspendida, cada publicación en redes y cada auto judicial alimentan la percepción ciudadana sobre la credibilidad de las partes. Para Errejón, la querella busca blindar su imagen ante acusaciones que pueden tener efectos devastadores en su carrera y reputación; para Mouliaá, forzar su declaración mientras trabaja fuera del país es una maniobra que choca con sus limitaciones logísticas y con su derecho a defenderse. El próximo paso dirá si el juzgado insiste en apretar o si, una vez más, el caso se alarga en un laberinto procesal que ya empieza a pesar tanto como el fondo del asunto.




