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Mouliaá vuelve a aplazar su declaración y el choque judicial con Errejón se enreda

Hace 57 minutos
Mouliaá vuelve a aplazar su declaración y el choque judicial con Errejón se enreda

Imagen: infobae

Elisa Mouliaá anunció que no comparecerá el lunes ante el juez que la investiga por la querella de Íñigo Errejón, esta vez porque trabaja entre Dubái y zonas del Mar Rojo. El magistrado, sin embargo, volvió a rechazar la suspensión y ve en la maniobra un intento de seguir aplazando la cita judicial.

El pulso judicial entre Elisa Mouliaá e Íñigo Errejón suma otro capítulo de demora. La actriz informó este viernes que no acudirá el próximo lunes a declarar ante el juez Arturo Zamarriego por la querella que el exdiputado de Sumar presentó en su contra por presuntas calumnias, esta vez porque se encuentra trabajando “entre Dubái y distintas zonas del Mar Rojo” bajo un contrato internacional firmado antes del verano, según explicó en su cuenta de X. De acuerdo con su versión, las condiciones de ese empleo le impiden desplazarse con normalidad y la mantienen en zonas donde las comunicaciones son limitadas o inexistentes.

La decisión de Mouliaá vuelve a colocar bajo tensión un procedimiento que ya acumula aplazamientos. La actriz sostiene que no puede asistir a la citación, pero el juez rechazó tanto la suspensión como la recusación solicitadas por su defensa en un auto al que tuvo acceso Europa Press. Zamarriego considera que la petición forma parte de una estrategia repetida para evitar que la querellada comparezca ante el instructor. En su resolución, además, recuerda que ya hubo una primera suspensión el 27 de marzo, y subraya que el 26 de abril la propia forense que la examinó en su domicilio concluyó que estaba en condiciones de declarar. A eso se suma que, en la última cita fijada para el 24 de abril, la actriz tampoco se presentó y alegó un cuadro de ansiedad y depresión agravado por el entorno judicial y mediático.

Más allá del choque puntual entre una actriz y un exdirigente político, el caso refleja cómo se entrecruzan en España la justicia penal, la exposición pública y la batalla narrativa en redes y televisión. La querella de Errejón llegó después de que Mouliaá lo acusara públicamente de haber presionado a dos testigos en la causa en la que se investiga un supuesto delito de agresión sexual atribuido al exdiputado. Mientras ese expediente principal sigue pendiente de una decisión de la Audiencia Provincial de Madrid sobre si habrá juicio, el procedimiento paralelo por presuntas calumnias se ha convertido en un nuevo frente legal. Y eso importa porque cada retraso prolonga la incertidumbre, alimenta la lectura política del caso y deja a la opinión pública pendiente de una historia en la que los tiempos judiciales avanzan más lento que el ruido mediático.

Mouliaá, por su parte, insiste en que “siempre” colabora con la justicia y que resulta difícil entender, según escribió, que se quiera acelerar una causa accesoria cuando el asunto de fondo —el que investiga hechos de mayor gravedad— todavía espera resolución. Esa es la clave de fondo: el sistema judicial intenta ordenar dos procesos que se alimentan entre sí, pero que también pueden usarse como arma de desgaste. En un país donde las causas de alto perfil suelen trasladarse rápidamente al terreno político y mediático, el desenlace no solo marcará la relación entre las partes, sino también la credibilidad de unos tribunales sometidos al escrutinio de una sociedad cada vez menos paciente con las dilaciones.

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