Sumar releva a Yolanda Díaz y trata de reordenarse de cara a las generales

Imagen: El País
Movimiento Sumar cerró su tercera asamblea con la salida formal de Yolanda Díaz de la dirección y la elección de Verónica Barbero y Rosa Martínez como nuevas coordinadoras. El partido intenta reordenarse y dejar atrás meses de desgaste pensando ya en las próximas generales.
Movimiento Sumar dio este fin de semana un paso decisivo para intentar cerrar su etapa más convulsa: la tercera asamblea de la organización formalizó la salida de Yolanda Díaz de la dirección y dejó en manos de Verónica Barbero y Rosa Martínez la nueva coordinación del partido. Aunque la vicepresidenta segunda del Gobierno sí acudió al acto de clausura, el movimiento político que impulsó durante la última legislatura busca ahora presentarse con una estructura más ordenada y menos dependiente de su figura, en un momento en que la izquierda del PSOE sigue atrapada entre la fragmentación y la necesidad de recomponer relato y militancia.
La cita, según informó El País, no fue solo un relevo orgánico sino un intento explícito de pasar página tras meses de desgaste interno y de una presencia pública cada vez más asociada a la gestión gubernamental que a la construcción partidaria. Barbero y Martínez asumen la coordinación con la tarea de reactivar una formación que nació con la ambición de aglutinar a la izquierda alternativa, pero que ha sufrido tensiones por liderazgos, alianzas territoriales y la dificultad de convertir el peso institucional de Díaz en un proyecto político estable. La propia asistencia de la ministra al cierre sugiere una transición medida: se marcha de la dirección, pero no del todo de la escena política que ayudó a levantar.
El relevo importa más allá de los nombres. En la política española, y especialmente en el espacio progresista, las organizaciones que no logran institucionalizarse más allá de una figura terminan pagando el precio en cada ciclo electoral. Sumar intenta evitar precisamente eso de cara a las próximas generales: construir una marca reconocible, ordenar su relación con las distintas sensibilidades internas y demostrar que puede sobrevivir sin depender exclusivamente del capital político de Yolanda Díaz. La incógnita, sin embargo, es si este movimiento llega a tiempo. La izquierda a la izquierda del PSOE lleva años compitiendo contra sí misma, y mientras sus cuadros debaten estructuras, el electorado suele castigar la división y premiar la claridad.
En ese contexto, la elección de dos coordinadoras no es un detalle menor: es una señal de que Sumar quiere proyectar colegialidad, equilibrio territorial y menos personalismo. Pero también abre una prueba de fuego inmediata: convertir la renovación orgánica en capacidad real de movilización, discurso y alianzas. Si el partido no logra traducir este reajuste en una estrategia nítida para las generales, el relevo podría quedar como una maniobra administrativa más que como el inicio de una segunda vida política. Y en un tablero tan frágil como el de la izquierda española, eso puede marcar la diferencia entre recomponerse o seguir perdiendo terreno.

