Entretenimiento

Muere Bob Mackie, el creador del glamour que hizo eterna a Cher

Hace 2 horas
Muere Bob Mackie, el creador del glamour que hizo eterna a Cher

Imagen: El País

Bob Mackie, el diseñador que convirtió el exceso en lenguaje de poder y ayudó a definir la imagen de Cher, murió a los 87 años. Su legado marcó décadas de entretenimiento con plumas, brillos y una idea radical del glamour.

Bob Mackie, uno de los grandes arquitectos visuales del espectáculo del siglo XX, murió a los 87 años y deja detrás una huella imposible de ignorar: la de un diseñador que entendió antes que muchos que la ropa también podía ser declaración de identidad, provocación y poder. El modisto californiano se convirtió en sinónimo de exceso bien calculado, y su nombre quedó atado para siempre a la imagen de Cher, a quien vistió como si el escenario fuera una extensión natural de su personalidad: brillante, desafiante y absolutamente propia.

La noticia de su fallecimiento marca el cierre de una etapa en la que la moda para el entretenimiento dejó de ser un complemento para convertirse en parte central del relato cultural. Mackie construyó un lenguaje visual reconocible al instante: plumas, lentejuelas, transparencias y siluetas pensadas para el impacto, no para la discreción. Su trabajo no se limitó a embellecer a sus clientes; los convirtió en figuras inolvidables ante cámaras, focos y audiencias masivas. En un mundo cada vez más dominado por la imagen, supo leer que el vestuario podía ser tan decisivo como la voz, la coreografía o el guion.

Su alianza con Cher fue especialmente decisiva porque resumió una época. En los años setenta, cuando la cultura pop exploraba nuevas formas de libertad estética y sexual, Mackie ayudó a convertir a la artista en un emblema de glamour audaz, muy lejos de los códigos conservadores que todavía pesaban sobre la televisión y el espectáculo. Ese cruce entre moda y cultura popular tuvo un efecto duradero: abrió camino para que otras figuras entendieran el vestuario como una herramienta de construcción política y artística. Por eso su legado no pertenece solo a la moda, sino también a la historia de la representación femenina en la industria del entretenimiento.

La muerte de Mackie también invita a mirar el presente con otra escala. En tiempos de celebridad instantánea y consumo acelerado de tendencias, su obra recuerda que el impacto visual con identidad propia no nace del ruido, sino de una idea clara de personaje, escenario y época. Su carrera ayudó a definir cómo se ve el estrellato cuando la ropa no acompaña la fama: la fabrica, la amplifica y la vuelve memorable. Con él desaparece un creador que entendió que el glamour, cuando está bien hecho, no es superficialidad; es una forma de permanencia.

Noticias relacionadas