Estados Unidos

Muere Lindsey Graham, el republicano que terminó abrazando a Trump y defendiendo a Ucrania

Hace 1 hora
Muere Lindsey Graham, el republicano que terminó abrazando a Trump y defendiendo a Ucrania

Imagen: El País

Lindsey Graham, senador republicano por Carolina del Sur y figura influyente en Washington, murió tras una trayectoria marcada por su giro político hacia Donald Trump y su defensa constante de Ucrania. Su fallecimiento deja un vacío en el ala más intervencionista del Partido Republicano.

Lindsey Graham, senador republicano por Carolina del Sur y uno de los nombres más reconocibles de la política estadounidense en las últimas dos décadas, murió después de una carrera en la que pasó de ser un crítico frontal de Donald Trump a convertirse en uno de sus aliados más útiles dentro del Congreso. Su muerte borra a una figura que, con sus contradicciones, ayudó a definir el rumbo del Partido Republicano en la era Trump y, al mismo tiempo, sostuvo una postura firme a favor del respaldo militar y financiero a Ucrania.

Según informó El País, Graham acababa de regresar de Kiev, una visita que confirmaba hasta el final su interés por mantener a Estados Unidos comprometido con la defensa de Ucrania frente a la invasión rusa. Ese posicionamiento lo colocó durante años en una esquina cada vez más incómoda dentro de su partido: mientras una parte creciente del Partido Republicano abrazaba el repliegue internacional y la fatiga frente a la guerra, Graham defendía que abandonar a Kiev sería un error estratégico de largo plazo para Washington y un golpe a la credibilidad estadounidense ante sus aliados.

Su trayectoria política fue también la de una adaptación constante a los cambios de poder dentro del conservadurismo estadounidense. Graham fue durante años un republicano de línea tradicional, más cercano al consenso de política exterior de la vieja guardia de Washington. Pero el ascenso de Trump lo obligó a reacomodarse. Primero lo enfrentó con dureza; después terminó colaborando con él, en una demostración de pragmatismo que muchos en su propio partido interpretaron como realismo político y otros como una renuncia a sus convicciones previas. Ese viraje lo convirtió en una pieza clave para entender cómo el trumpismo absorbió a buena parte de la estructura republicana sin necesidad de eliminar por completo a sus voces más moderadas o internacionalistas.

La muerte de Graham importa más allá del Congreso porque cierra el capítulo de un político que funcionó como puente entre dos eras del Partido Republicano: la de la intervención exterior y la del nacionalismo trumpista. En un momento en que el futuro de la ayuda a Ucrania sigue en disputa en Washington, su ausencia deja menos espacio para una defensa republicana visible de esa política. Para los votantes estadounidenses —y para los aliados de Estados Unidos, incluidos los europeos y ucranianos— su salida definitiva del escenario político refuerza una tendencia inquietante: el peso creciente de quienes quieren reducir el compromiso internacional de la primera potencia mundial.

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