Nuevo ataque israelí en Gaza deja tres muertos de una misma familia en Jan Yunis

Imagen: infobae
Un bombardeo israelí volvió a golpear el sur de Gaza y mató a tres palestinos de una misma familia en Jan Yunis, pese al alto el fuego pactado en octubre de 2025. Las autoridades gazatíes dicen que ya superan los 1.300 muertos desde que entró en vigor el acuerdo.
Un nuevo ataque del Ejército de Israel contra los alrededores de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza, dejó este viernes tres palestinos muertos, todos miembros de una misma familia. El bombardeo alcanzó a un grupo de agricultores en la localidad de Al Qarara, según informó la agencia palestina WAFA, y las víctimas fueron confirmadas por fuentes médicas del Hospital Naser, de acuerdo con el diario Filastin. El episodio vuelve a exhibir la fragilidad de la tregua pactada en octubre de 2025 para aplicar la propuesta impulsada por Estados Unidos, un acuerdo que sobre el papel debía reducir la violencia pero que en la práctica sigue conviviendo con ataques letales sobre el terreno.
Las autoridades de Gaza, controladas por Hamás, sostienen que más de 1.300 palestinos han muerto por acciones de las fuerzas israelíes desde que entró en vigor el alto el fuego. Esa cifra forma parte de un balance mucho más amplio de la guerra que estalló tras los ataques del 7 de octubre de 2023, cuando murieron unas 1.200 personas en Israel y cerca de 250 fueron secuestradas, según el recuento oficial israelí. Desde entonces, las autoridades gazatíes afirman que el total de fallecidos en el enclave asciende a 73.438 y que hay 174.447 heridos, aunque advierten que todavía quedan cuerpos bajo los escombros y en zonas ocupadas por Israel, una realidad que complica cualquier conteo definitivo y alimenta la magnitud humanitaria de la crisis.
El ataque de este viernes no es un hecho aislado, sino parte de una dinámica que mantiene a Gaza en una lógica de guerra intermitente aun en medio de negociaciones y anuncios de desescalada. Para la población civil, especialmente en el sur del enclave, la frontera entre cese de hostilidades y continuidad del conflicto sigue siendo difusa: agricultores, desplazados y familias enteras continúan expuestos a nuevos episodios de violencia. En términos políticos, cada bombardeo erosiona la credibilidad del alto el fuego y pone presión sobre Washington, que impulsó la propuesta de octubre de 2025 como una vía para estabilizar el territorio. Pero mientras las cifras de muertos siguen creciendo, la pregunta de fondo permanece intacta: cómo sostener una tregua cuando el terreno sigue registrando ataques mortales y la población vive atrapada entre la guerra, la incertidumbre y la imposibilidad de reconstruir su vida.




