Colombia

Confusión en redes: joven llamada Yulieth Angulo denuncia amenazas tras crimen en Cali

Hace 3 horas

Una joven con el mismo nombre de Yulieth Angulo denunció amenazas y señalamientos en redes tras ser confundida con la mujer investigada por el asesinato de María Camila Potosí y su bebé Alahia en Cali. La confusión ya alcanzó a su familia y expone el daño que puede causar la indignación digital sin verificación.

Una confusión de identidad en medio de un caso que ya conmocionó a Cali terminó convirtiéndose en una nueva amenaza: una joven llamada Yulieth Angulo denunció que está recibiendo señalamientos y mensajes intimidantes después de ser asociada erróneamente con la mujer investigada por el asesinato de María Camila Potosí y su bebé Alahia. La afectada salió a hablar en sus redes sociales para pedir respeto y aclarar que no tiene ninguna relación con el crimen, una precisión que hoy resulta indispensable para frenar una ola de exposición injusta que ya alcanzó a su entorno familiar.

De acuerdo con lo difundido por El Tiempo (Colombia), la joven explicó públicamente que su nombre está siendo usado para vincularla con el caso ocurrido en Cali, pese a que no tiene nada que ver con los hechos. El problema no es menor: cuando una acusación de este tipo circula en redes sociales, el daño se multiplica con rapidez, porque la presión digital suele operar antes que cualquier verificación. En cuestión de horas, una persona puede pasar de ser desconocida a convertirse en blanco de insultos, amenazas y estigmatización, sin que exista una sola prueba que la relacione con el crimen.

Este episodio revela algo más profundo que una simple confusión: muestra hasta qué punto la conversación pública sobre violencia, especialmente cuando involucra a una madre y a un bebé, puede desbordarse y castigar a quien nada tiene que ver. En Colombia —como en otros países de la región— las redes sociales se han convertido en tribunal, amplificador y, muchas veces, detonante de violencias secundarias. La urgencia por identificar culpables, sumada al poder de la desinformación, puede terminar afectando a familias enteras, y no solo a la persona mal señalada. Por eso, el llamado de la joven no es solo personal; también es una advertencia sobre cómo la indignación colectiva, si no se verifica, se transforma en persecución.

El caso deja además una lección incómoda para el debate público: la justicia y la denuncia ciudadana pierden legitimidad cuando se apoyan en rumores o en coincidencias superficiales. Mientras avanza el esclarecimiento del crimen de María Camila Potosí y su hija Alahia en Cali, la otra Yulieth Angulo enfrenta ahora el costo de una confusión que la obligó a defender su nombre y la seguridad de los suyos. En un país donde la violencia real convive con la violencia digital, proteger la identidad de las personas no es un detalle secundario; es una condición básica para no sumar daño al daño.

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