Muerte de alias Búho en La Picota abre investigación por infarto, envenenamiento y otras causas

Imagen: infobae colombia
Las autoridades investigan la muerte de alias Búho, cabecilla de Los Rastrojos, ocurrida en la cárcel La Picota de Bogotá. Aunque el primer reporte apunta a un infarto, Medicina Legal deberá confirmar si hubo otra causa.
La muerte de Gennie Alberto Moreno Valencia, alias Búho, uno de los nombres más visibles de Los Rastrojos, abrió una nueva investigación dentro de la cárcel La Picota de Bogotá y volvió a poner bajo la lupa las condiciones de custodia de los jefes criminales recluidos en el país. El Inpec confirmó que el interno fue hallado sin signos vitales en la mañana y que, de entrada, la versión preliminar apunta a un aparente infarto, pero las autoridades no descartan otras hipótesis mientras esperan el dictamen forense definitivo.
De acuerdo con el reporte interno conocido por medios de comunicación, el hallazgo se produjo hacia las 6:30 de la mañana, cuando la médica de turno certificó el deceso y se activó el protocolo judicial correspondiente. El cuerpo fue trasladado a Medicina Legal, que será la entidad encargada de establecer con precisión qué ocurrió. La información preliminar indica que Moreno Valencia tenía 48 años y que, apenas se confirmó su muerte, se pidió la presencia de la Fiscalía para adelantar los actos urgentes. Esa secuencia revela que, más allá de la primera impresión médica, el caso quedó desde el inicio bajo observación de varias autoridades.
Pero el expediente no se agota en la versión de un paro cardíaco. Según reveló El Tiempo, los investigadores también revisan la posibilidad de un envenenamiento, una línea que por ahora no tiene respaldo oficial y que debe entenderse como parte de las indagaciones iniciales. En paralelo, se analiza si el recluso venía presentando complicaciones respiratorias asociadas a problemas de salud previos, entre ellos una condición relacionada con epilepsia, y si el uso de medicamentos pudo haber agravado su estado. Incluso se estudia si su muerte podría guardar relación con viejas disputas entre estructuras del narcotráfico del Valle del Cauca, lo que muestra que el caso tiene aristas que van mucho más allá de un fallecimiento repentino en un patio carcelario.
El caso importa porque alias Búho no era un preso cualquiera: su nombre está ligado a una de las bandas más recordadas del narcotráfico en Colombia, y su muerte ocurre en un momento en que las cárceles siguen siendo espacios sensibles, donde conviven mandos criminales, viejas cuentas pendientes y una vigilancia estatal que no siempre logra disipar sospechas. En Colombia, la muerte de un cabecilla en prisión no solo activa protocolos médicos y judiciales; también puede mover tensiones internas, abrir disputas por poder y alimentar versiones cruzadas sobre ajustes de cuentas. Por eso, lo que diga Medicina Legal será decisivo: si se trató de una causa natural, el caso cerrará como una tragedia médica; si aparece una intervención externa, el episodio podría destapar algo mucho más grave dentro del sistema penitenciario.




