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Murió Tung Chee-hwa, el hombre que inauguró la era de Hong Kong bajo China

Hace 1 hora

Tung Chee-hwa, primer jefe del Ejecutivo de Hong Kong bajo el dominio chino, murió tras haber marcado una etapa convulsa para la excolonia británica. Su legado quedó asociado a las crisis políticas y sanitarias que pusieron a prueba el modelo “un país, dos sistemas” desde sus primeros años.

La muerte de Tung Chee-hwa cierra el capítulo de quien fue la primera gran apuesta de Pekín para gobernar Hong Kong después de la devolución de 1997. El exmagnate naviero, convertido en el primer jefe del Ejecutivo de la ciudad bajo soberanía china, asumió el poder en un momento históricamente sensible y terminó dejando el cargo en 2005, tras una gestión erosionada por crisis sanitarias, protestas masivas y una creciente pérdida de respaldo ciudadano.

Según informó infobae mundo, Tung fue designado por Pekín en el arranque de la nueva etapa política de Hong Kong, cuando el principio de “un país, dos sistemas” prometía preservar parte de las libertades y el dinamismo económico de la antigua colonia británica. Pero su mandato quedó rápidamente marcado por turbulencias que expusieron las tensiones entre las expectativas de autonomía local y la influencia creciente del poder central chino. A ello se sumó un deterioro de su imagen pública, alimentado por la percepción de que su administración respondía con lentitud o poca eficacia a problemas que golpeaban directamente la vida cotidiana de la población.

Su salida en 2005 fue interpretada entonces como una señal de desgaste político, pero también como un síntoma de algo más profundo: Hong Kong comenzaba a entrar en una etapa de fricción entre su identidad cívica, sus libertades históricas y la arquitectura política diseñada tras la transferencia de soberanía. Las crisis sanitarias que enfrentó su gobierno dejaron una huella especialmente sensible en una ciudad donde la confianza en las instituciones es clave para sostener la actividad financiera, el comercio y la estabilidad social. Y las protestas masivas mostraron que el costo político de gobernar Hong Kong no podía medirse solo en cifras económicas, sino también en legitimidad pública.

Con la muerte de Tung, desaparece una figura central para entender el inicio del Hong Kong contemporáneo bajo control chino. Su trayectoria ayuda a explicar por qué la ciudad se convirtió, con el paso de los años, en uno de los escenarios más delicados de la relación entre Pekín y las aspiraciones de autonomía local. Para quienes viven y trabajan allí, ese legado sigue teniendo efectos concretos: desde el clima político hasta la confianza en que las promesas hechas en 1997 podían sostenerse en el tiempo.

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