Colombia

Gobierno De La Espriella apuesta por el río Magdalena con diseños fase III ya listos

Hace 8 horas

El Gobierno de De La Espriella quiere convertir la navegación entre Barranquilla y Barrancabermeja en una prioridad de infraestructura, apoyado en estudios de fase III ya listos. La apuesta ahora es destrabar las inversiones pendientes para volver navegable un corredor estratégico del Magdalena.

La navegación entre Barranquilla y Barrancabermeja volvió al centro de la agenda pública con el Gobierno de De La Espriella, que la ha puesto como una de sus prioridades en materia de infraestructura y conectividad. Según conoció EL TIEMPO (Colombia), el proyecto ya cuenta con diseños de fase III para las obras necesarias, un avance técnico que le da sustento a una iniciativa que durante años ha oscilado entre la promesa política y la ejecución incompleta.

El punto de quiebre ya no estaría en la idea, sino en el dinero y en la capacidad institucional para convertir esos estudios en obras reales. De acuerdo con la información conocida por este diario, la clave ahora sería asegurar las inversiones que todavía faltan para intervenir el corredor fluvial y dejarlo en condiciones de operar de manera más eficiente. En otras palabras: el país ya tendría parte de la hoja de ruta técnica, pero aún falta traducirla en contratos, maquinaria, dragado y coordinación estatal sostenida.

La importancia de este proyecto va mucho más allá de una obra aislada. Recuperar y fortalecer la navegación entre Barranquilla y Barrancabermeja implicaría mover carga por una vía que históricamente ha sido vista como alternativa al transporte terrestre, más costoso y expuesto a cuellos de botella. Para las economías de la costa Caribe y del interior, un río Magdalena más funcional puede significar menores tiempos logísticos, más competitividad para sectores productivos y, en teoría, una mayor integración entre regiones que siguen dependiendo en exceso de carreteras saturadas y vulnerables.

Pero el antecedente enseña prudencia. En Colombia, los grandes proyectos fluviales suelen naufragar menos por falta de diagnósticos que por problemas de continuidad, financiación y gestión. Por eso, que existan diseños de fase III es una noticia relevante, aunque no suficiente. La verdadera prueba para el Gobierno de De La Espriella será si logra pasar del anuncio a la obra física sin repetir la historia de iniciativas que se quedan a mitad de camino. Si eso ocurre, el impacto no se medirá solo en cifras de inversión, sino en algo más concreto para miles de personas y empresas: un corredor fluvial que deje de ser una promesa y empiece a funcionar como columna logística del país.

Noticias relacionadas