Netanyahu enfría el plan de Trump para Gaza y condiciona la retirada israelí

Imagen: BBC Mundo
Netanyahu marcó distancia del plan de 15 puntos de Donald Trump para Gaza al advertir que Israel no abandonará el enclave hasta que Hamás se desarme “de verdad”. La advertencia deja en evidencia lo frágil que sigue siendo cualquier salida negociada al conflicto.
Benjamin Netanyahu volvió a endurecer este lunes la posición de Israel sobre el futuro de Gaza y dejó en el aire el plan de 15 puntos impulsado por Donald Trump para poner fin a la guerra. El primer ministro israelí afirmó que el ejército no se retirará del enclave palestino hasta que Hamás haya sido desarmado de manera “real” y verificable, una condición que, en la práctica, vuelve a poner en duda la viabilidad inmediata de cualquier acuerdo de alto el fuego duradero.
La declaración, difundida en un momento en que la presión internacional crece para frenar la devastación en Gaza, expone una vez más la distancia entre las promesas diplomáticas y la realidad militar sobre el terreno. Según informó BBC Mundo, Netanyahu insistió en que Israel no aceptará un repliegue de sus tropas mientras considere que Hamás conserva capacidad operativa. Ese mensaje choca con cualquier hoja de ruta que suponga una desescalada rápida, porque el desarme de una organización armada en medio de una guerra activa es, hoy por hoy, una meta más política que operativa.
El anuncio también revela un elemento clave: la estrategia israelí sigue subordinando la retirada a garantías absolutas de seguridad, algo que Hamás difícilmente aceptará en los términos planteados por Netanyahu. En otras palabras, el margen para un acuerdo se reduce a medida que cada parte impone condiciones previas incompatibles. Para la población civil palestina esto significa prolongar una crisis humanitaria que ya ha dejado a cientos de miles de personas atrapadas entre bombardeos, desplazamiento y escasez; para Israel, supone mantener una guerra abierta cuyo costo militar, político y moral sigue creciendo dentro y fuera del país.
El plan de Trump, presentado como una fórmula de salida, queda así atrapado en el mismo dilema que ha frustrado otros intentos de mediación: cómo combinar seguridad para Israel, desarme para Hamás y una salida política creíble para Gaza sin que ninguna de las partes sienta que está cediendo demasiado. Lo que dijo Netanyahu no es un simple matiz técnico. Es una señal de fondo: Israel no parece dispuesto a convertir una retirada en moneda de cambio sin una capitulación previa de Hamás, y esa postura complica seriamente cualquier negociación realista en las próximas semanas.



