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Netanyahu eleva la presión sobre Hezbollah y promete respuestas más duras si Israel es atacado

Hace 4 horas

Benjamin Netanyahu celebró la destrucción de la red de túneles de Hezbollah en la cresta de Ali Taher como una victoria militar y advirtió que Israel responderá con golpes más duros si vuelve a ser atacado. El mensaje eleva la tensión en la frontera con Líbano y deja abierta la puerta a una nueva escalada.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, capitalizó este jueves la ofensiva contra Hezbollah en el sur del Líbano para presentar la destrucción de la red de túneles bajo la cresta de Ali Taher como una victoria de gran alcance y, al mismo tiempo, lanzar una advertencia directa: si Israel vuelve a ser atacado, la respuesta será todavía más dura. El mensaje no solo buscó exhibir fuerza militar, sino también fijar una línea política en un frente que sigue siendo uno de los más volátiles de Medio Oriente.

Según informó Infobae Mundo, Netanyahu describió la operación como un golpe decisivo contra los bastiones de Hezbollah en la zona fronteriza y aseguró que aún queda “trabajo por completar” en el sur libanés. La destrucción de esa infraestructura subterránea fue presentada por el gobierno israelí como una degradación importante de la capacidad operativa del grupo chiita respaldado por Irán, en un escenario en el que cada avance militar suele ir acompañado de una guerra narrativa: quién controla el terreno, quién disuade al adversario y quién impone el costo político.

El trasfondo de esta declaración es más amplio que un comunicado de éxito bélico. Israel y Hezbollah han mantenido una tensión permanente a lo largo de la frontera desde hace años, pero el actual clima regional ha elevado el riesgo de que un intercambio contenido se transforme en una confrontación de mayor escala. La insistencia de Netanyahu en que la campaña no ha terminado sugiere que Jerusalén no solo quiere neutralizar infraestructura militar, sino también enviar un mensaje estratégico a Teherán y a sus aliados: la frontera norte seguirá siendo un espacio de presión constante. En términos prácticos, eso significa más incertidumbre para miles de civiles a ambos lados de la línea divisoria, desplazamientos prolongados y un riesgo permanente para la estabilidad del Líbano, un país ya golpeado por una crisis económica y política profunda.

Para la población israelí, estas advertencias buscan reforzar la idea de que el gobierno no cede en seguridad y que la destrucción de túneles y posiciones de Hezbollah reduce amenazas inmediatas. Pero para el Líbano, cada anuncio de este tipo agrava la sensación de que el sur del país se ha convertido en una zona de desgaste donde las milicias, el ejército israelí y los equilibrios regionales pesan más que el propio Estado libanés. Si las amenazas de Netanyahu se convierten en nuevos ataques, el costo no se medirá solo en términos militares: también puede impactar sobre rutas comerciales, retorno de desplazados y cualquier intento de desescalada diplomática en una región que ya opera al límite.

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