Mundo

Netanyahu avala la negociación de Trump con Irán, pero exige desmantelar su programa nuclear

Hace 3 horas

Benjamín Netanyahu respaldó la negociación que impulsa Donald Trump con Irán, pero dejó claro que Israel no aceptará un acuerdo que conserve la capacidad nuclear de Teherán. Jerusalén no firmó el memorando, aunque recibió garantías de Washington sobre las condiciones de un pacto definitivo.

Benjamín Netanyahu decidió respaldar el acuerdo que Donald Trump está negociando con el régimen iraní, pero lo hizo con una condición que marca la línea roja de Israel: el eventual pacto no puede dejar en pie la infraestructura nuclear de Teherán. La señal es políticamente relevante porque muestra a un primer ministro israelí alineado, al menos por ahora, con la estrategia de la Casa Blanca, sin renunciar a su exigencia central de seguridad nacional. En un conflicto donde cada palabra se mide como una advertencia, el apoyo de Jerusalén no equivale a una concesión; es más bien una forma de influir desde dentro en una negociación que podría redefinir el equilibrio regional.

Según informó Infobae Mundo, el gobierno israelí aclaró que Jerusalén no forma parte del memorando de entendimiento que se discute entre Washington y Teherán, aunque aseguró haber recibido garantías de la administración estadounidense sobre las شروط que debería contener un acuerdo definitivo. Ese matiz importa más de lo que parece: Israel busca no quedar atado a un texto preliminar que todavía puede cambiar, pero tampoco pretende quedar al margen de una decisión que afecta de manera directa su doctrina de disuasión. Para Netanyahu, el punto no es solo impedir que Irán obtenga un arma nuclear; también es evitar que el régimen conserve la capacidad técnica e industrial para reconstruir su programa en el futuro.

El trasfondo es conocido y explica la tensión política que rodea cualquier acercamiento entre Washington y Teherán. Israel ha sostenido durante años que un acuerdo que solo limite temporalmente el enriquecimiento de uranio no resuelve el problema de fondo, porque deja abierta la posibilidad de que Irán retome el camino hacia una capacidad militar nuclear cuando cambie el clima diplomático. Esa postura, compartida por sectores duros en Estados Unidos y rechazada por otros que prefieren una salida negociada, sigue condicionando cada intento de pacto. Si Trump logra avanzar, necesitará demostrar que el acuerdo no repite los errores de negociaciones anteriores; si fracasa, la región puede volver a un escenario de mayor presión militar, sabotajes y escalada verbal entre Israel e Irán.

Para la gente común, tanto en Estados Unidos como en Oriente Medio, la discusión no es abstracta. Un acuerdo sólido podría bajar la temperatura en una zona donde cualquier crisis energética o militar tiene efectos inmediatos sobre los precios, la seguridad y la estabilidad regional. Pero si el pacto nace debilitado, con ambigüedades sobre inspecciones, límites y desmantelamiento, el riesgo es que solo posponga una confrontación más seria. Por eso el respaldo de Netanyahu no debe leerse como una celebración diplomática, sino como un aviso: Israel está dispuesto a acompañar la negociación, siempre y cuando el desenlace deje a Irán sin la infraestructura que, desde su perspectiva, convierte cualquier promesa en una amenaza futura.

Noticias relacionadas